María Ángeles Lozano estaba "harta" de vivir en un clima "tenso", lleno de "discusiones" y tenía previsto iniciar los trámites del divorcio pocos días antes de perder la vida. Así lo reveló la psiquiatra de su marido -acusado de asesinarla- durante la prueba pericial psiquiátrica que comenzó a practicarse en la mañana de este jueves en la Audiencia Provincial de Ceuta.
La médico contó a los magistrados de la Sección Sexta y al jurado popular que el hombre (A.G.D.) acudía a su consulta desde 2003 de forma muy "irregular" y que le había diagnosticado de "bipolaridad, delirios paranoides y de un trastorno asociado al consumo de alcohol". Conclusión a la que llegó tras observar su comportamiento y escuchar las explicaciones del hombre, que acudía a ver a la profesional a Algeciras con un nombre falso y diciendo que era administrativo y no Policía Local.
"No tomaba la medicación" y siempre iba acompañado de su mujer, que constantemente estaba presente cuando psiquiatra y paciente hablaban. Descrito como una persona que alternaba "depresión, con fases maníacas", sumido en la "paranoia" y en la "megalomanía" - "creyendo que la gente le hacía de menos" y "sus habilidades muy superiores a lo real"- acudió una última vez a ver a la doctora el 3 de marzo de 2022, apenas once días antes de disparar supuestamente a Lozano en la cocina de su casa.
Fue con ella, como siempre, pero algo cambió en su comportamiento. Según explicó la psiquiatra a la sala durante el juicio, esa jornada A.G.D. estaba "eufórico". La abordó entrando solo a la consulta y le dijo que su mujer "tramaba algo" o le estaba "siendo infiel" y le pidió a la facultativa que la interrogara.
La médico le trasladó seguidamente a Lozano que su marido no estaba tomando la medicación y que necesitaba ser ingresado. Esta, siempre en virtud de lo expuesto por la doctora, le dijo que iba a esperar a hacerlo en Ceuta porque tenía previsto iniciar "la próxima semana", es decir, la de su muerte, los trámites para el divorcio. Le contó además que la convivencia entre ambos era muy complicada.
Esto hace indicar que A.G.D. conocía las intenciones de su mujer y por lo tanto faltó a la verdad durante su testifical, celebrada con anterioridad a la pericial, en la mañana de este lunes. También pone en cuestión que la madre y la hermana del acusado pudieran haber conocido esta circunstancia y la hayan negado cuando les tocó prestar declaración. Todo ello parece apuntalar la hipótesis de la acusación que habla de un caso de violencia de género.
Ingreso no urgente
La defensa del policía local, ejercida por Inmaculada Güil, busca que los supuestos trastornos mentales del sospechoso sirvan como posible atenuante en caso de condena. Sin embargo, la médico reconoció durante su turno de palabra que no consideró que el ingreso de A.G.D. en una unidad psiquiátrica fuera urgente.
También indicó que es posible sobrellevar en el hogar y con medicación las dolencias que le diagnosticó al hombre, por lo que perfectamente podría haber estado bajo control.
La práctica de la prueba hubo de detenerse por el apagón internacional antes de que la experta acabara de ser interrogada, quedando pendientes de intervenir también otros cuatro profesionales que darán su punto de vista sobre la salud mental de A.G.D. Si los problemas eléctricos se solucionan, la sesión se retomará esta misma tarde, a partir de las cinco.