Ceuta vuelve a mirar bajo tierra, pero esta vez con todos los datos sobre la mesa. La Policía Nacional ha puesto nombre, cifras y dimensión a lo que hasta ahora era una operación en curso: la desarticulación de una de las estructuras de narcotráfico más potentes de España, articulada en torno a un narcotúnel de ingeniería casi industrial y denominada como Operación Ares.
Este martes, en la Delegación del Gobierno en Ceuta, los responsables del operativo han comparecido para explicar una investigación que se ha prolongado durante más de un año y que, a día de hoy, sigue abierta. Sobre la mesa: 27 detenidos, más de 17 toneladas de droga intervenida y un despliegue de más de 250 agentes.
El delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, fue claro desde el inicio: “Hoy comparecemos para dar cuenta de la complicada e importante operación policial desarrollada estos días, que ha sido iniciada y dirigida desde Ceuta”, subrayando que se trata de una actuación que ha sacado a la luz “una potente red de narcotráfico”.
Un túnel de precisión para mover toneladas de hachís
Pero el epicentro de todo está bajo tierra. Literalmente. El jefe de la UDYCO Central, el comisario principal Antonio Martínez Duarte, definió la operación como un golpe de gran calado: “Es una operación muy importante que ha permitido a la Policía Nacional desarticular una de las mayores redes de distribución de hachís que existía en España”.
El túnel, oculto tras un frigorífico de grandes dimensiones y perfectamente insonorizado, no era una infraestructura improvisada. Era una obra diseñada al milímetro. Tres niveles diferenciados, raíles, vagonetas, poleas y grúas. Un sistema pensado para mover palets de droga sin contacto directo entre los implicados.
Un engranaje logístico que permitía introducir miles de kilos de hachís en Europa con un nivel de sofisticación inusual. “Un narcotúnel muy profesional, muy preparado, muy acondicionado, elaborado expresamente para el tráfico de hachís”, insistió Martínez Duarte.
La experiencia que destapó el túnel
El hallazgo no fue casual. Fue método. El jefe regional de operaciones, Pedro Ignacio Ferrer, explicó cómo los investigadores detectaron anomalías en una nave industrial del Tarajal. Un frigorífico de gran tamaño, una estancia insonorizada… y la intuición.
“Detectan que el frigorífico se puede mover. Empiezan a indagar y finalmente encuentran el acceso al túnel. Es el reflejo del buen hacer de los investigadores”.
A partir de ahí, tecnología y especialización. La unidad de subsuelo, drones submarinos y medios técnicos avanzados permitieron analizar una estructura que, por el momento, presenta 19 metros de profundidad, con tramos aún inundados que impiden conocer su longitud total.
“Estamos hablando de un túnel de un metro veinte de altura y unos 80 centímetros de ancho, con tres metros de agua todavía”.
Una red que evolucionaba para seguir operando
La investigación ha permitido confirmar que la organización no dependía únicamente del túnel. Se adaptaba. Mutaba. Buscaba nuevas rutas.
Tras la presión policial sobre el subsuelo, la red activó otras vías: narcolanchas en el sur, conexiones con Galicia y transporte en pesqueros. Un entramado con ramificaciones en distintos puntos de España y capacidad para mover grandes cantidades de droga por múltiples canales.
El principal investigado, detenido, ya había estado vinculado al túnel descubierto el pasado año. Una figura clave dentro de una estructura que operaba a escala internacional.
Una operación aún abierta
Pese al golpe, la investigación no se cierra. Al contrario. “Seguimos investigando. Hay 27 detenidos, 15 en prisión, pero la investigación está abierta”, confirmaron los responsables policiales, dejando la puerta abierta a nuevas detenciones.
El operativo ha incluido 29 registros en distintas ciudades —Ceuta, Marbella, Huelva, Cádiz y Pontevedra— y ha permitido intervenir, además de droga, 1,4 millones de euros en efectivo, vehículos de lujo y equipos de comunicación.
Más allá de las cifras, hay una lectura de fondo. Ceuta como punto estratégico. Como escenario. Como frontera. Y también como origen de una operación que, en palabras del delegado del Gobierno, ha sido “iniciada y dirigida desde la ciudad”.