El joven, de 18 años y origen subsahariano, ha sido condenado a dos años de prisión y una multa de 150 euros tras agredir a un agente con un garfio en las inmediaciones del perímetro fronterizo. No será expulsado del país y la pena ha sido suspendida.
El inmigrante que el pasado 11 de mayo agredió a un agente de la Guardia Civil con un garfio durante un salto a la valla de Ceuta ha sido condenado a dos años de prisión y a una multa de 150 euros. El Juzgado de lo Penal número 1 de Ceuta ha suspendido la ejecución de la pena con la condición de que no vuelva a delinquir durante los próximos tres años. Tampoco será expulsado del país.
La agresión tuvo lugar en un tramo intermedio de la frontera que separa El Tarajal de Benzú, en plena tentativa de entrada irregular. El joven, de 18 años y nacionalidad no concretada pero de origen subsahariano, golpeó al agente con la empuñadura del garfio que utilizó para escalar el doble vallado. El guardia civil resultó herido en la cabeza y fue trasladado a una clínica de la ciudad para ser atendido de las lesiones.
Según denunció la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), el asalto fue "violento". El agresor logró acceder a territorio español, aunque fue localizado y detenido ese mismo día por una patrulla en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Al día siguiente, el juez decretó su ingreso en prisión provisional, donde ha permanecido hasta la celebración del juicio. El reconocimiento de los hechos ha evitado la vista oral y ha permitido una rebaja sustancial de la pena solicitada por la Fiscalía, que inicialmente superaba los tres años.
Finalmente, el inmigrante ha sido condenado por un delito de atentado a la autoridad (dos años de prisión) y un delito leve de lesiones (multa de cinco euros diarios durante un mes). Si no paga, cada dos cuotas impagadas se transformarán en un día adicional de prisión.
La aceptación de la condena y la suspensión de la pena alejan por ahora el escenario de su expulsión. El caso vuelve a poner el foco en la presión migratoria sobre el perímetro fronterizo y en los episodios de violencia que, de forma puntual, acompañan algunos de los intentos de entrada.