A veces una investigación se sostiene en vigilancias, seguimientos y registros… y otras veces se sostiene en algo mucho más simple: escuchar. En este caso, las escuchas de la UDYCO fueron el hilo conductor que permitió entender quién mandaba, quién movía la mercancía y quién tenía la llave del narcotúnel del Tarajal. Las conversaciones entre el supuesto ‘capo’ y un guardia civil jubilado de Ceuta revelan cómo se hablaba de droga, precios y rutas con una naturalidad pasmosa. Un trabajo de la UDYCO denominado como Operación Ares.
El ‘capo’ y su socio: una relación que se escucha, no se ve
En el centro de esas llamadas aparece M.C.B., señalado como el hombre que decidía qué entraba y qué salía del pasadizo del Tarajal. A su lado, A.A., un guardia civil ceutí jubilado que, según la UDYCO, actuaba como socio de confianza. En una de las conversaciones intervenidas, A.A. lanza una frase clave: “¿Qué hago con los 35 que tengo en Castillejos? ¿Me los metes tú?”.
Precios, cantidades y presión policial
Hablan de precios —“1.400-1.450”—, de cantidades —“diez cajas”— y de la presión policial: “Está cayendo mucha gente, caen muchos coches”. Para ambos, lo importante era mover la mercancía con gente de confianza.
Primeros lazos con Galicia
En otra parte de las escuchas, mencionan Pontevedra. M.C.B. asegura tener “gente ahí” capaz de recibir carga y pagar portes. Hablan de precios de transporte de 300 a 350, de trabajar con una “goma”, de contactos en La Línea y de “cuatro motores”.
La UDYCO enlaza esas palabras con una reunión previa en el sur peninsular. Uno de los asistentes, P.G., fue detenido en Vigo con 88 kilos de cocaína, hachís y medio millón de euros. Los cuatro detenidos en Galicia están ya en prisión provisional.
El túnel como pieza final del rompecabezas
Mientras las escuchas dibujaban rutas y contactos, la investigación avanzaba en el terreno: el hallazgo del narcotúnel del Tarajal, con tres niveles, raíles, vagones y un sistema de poleas oculto tras un refrigerador insonorizado. Una infraestructura que permitía mover toneladas de hachís.
Y todo empezó con dos casualidades
Un incendio en el Príncipe que dejó a la vista 510 kilos de hachís y una vespa con una lona azul en el Serrallo que llevó a la incautación de 432 kilos. Dos episodios que, unidos a las escuchas, terminaron destapando una red que operaba entre Ceuta, Marruecos y Galicia.