La Guardia Civil ha vuelto a toparse con la huella del narcotráfico en la bahía sur de Ceuta. Esta vez, el mar jugó de delator: dos fardos de arpillera, sujetos a una boya de la almadraba, escondían más de 100 kilos de resina de hachís listos para su recogida.
La intervención se produjo el lunes por la tarde, cuando una patrulla del Servicio Marítimo fue alertada de la sospechosa presencia de bultos flotando en el perímetro exterior de la instalación pesquera. Al izarlos a bordo, la incógnita se despejó: droga, empaquetada y dispuesta para su traslado a la costa.
El pesaje preliminar arrojó 103,5 kilos, una cantidad que sitúa el hallazgo en la línea de las grandes aprehensiones registradas en aguas del Estrecho. Los agentes peinaron la zona ante la posibilidad de que se tratara de un punto de fondeo con más material, aunque no hallaron nuevos fardos.
La sustancia ha quedado depositada en el Área de Sanidad de la Delegación del Gobierno, mientras el caso sigue su curso judicial en el Juzgado de Instrucción de Guardia de Ceuta.
El suceso recuerda que, en el Estrecho, las corrientes no sólo arrastran redes y boyas: también sacan a flote los restos de un negocio que intenta, una y otra vez, burlar el control de las fuerzas de seguridad.