Violencia en la barriada

Otra madrugada a tiros en El Príncipe: un joven muere en plena noche

Un joven ha muerto tras un tiroteo en el entorno del antiguo Poblado Legionario, en El Príncipe. Vecinos hablan de cansancio y hartazgo ante unos episodios que se repiten y que vuelven a poner el foco en la seguridad y el uso de armas de fuego en la ciudad

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La noche volvió a romperse en El Príncipe y hacía mucho tiempo que no pasaba. No por petardos, ni por el trajín habitual de un barrio que rara vez duerme del todo, sino por varios disparos que hicieron que más de uno se incorporara de la cama con el corazón en la garganta. Esta vez, el ruido no quedó en susto: un joven ha terminado perdiendo la vida.

Ocurrió en las primeras horas de la madrugada de este 11 de marzo. Según testigos que aún repasaban lo vivido, varios encapuchados irrumpieron en la zona del antiguo Poblado Legionario y abrieron fuego sin contemplaciones. Las detonaciones resonaron entre las calles estrechas y, en cuestión de minutos, la barriada entera sabía que algo grave había pasado.

Los accesos quedaron cortados mientras la Policía Nacional trataba de ordenar el caos. En paralelo, decenas de personas se fueron acercando a Urgencias del Hospital Universitario, buscando respuestas, temiendo lo peor. Allí se confirmó lo que muchos ya intuían: el joven herido de gravedad no había logrado sobrevivir.

El barrio ha amanecido con esa mezcla de rabia y resignación que ya resulta demasiado familiar. Vecinos consultados no escondían su hartazgo. “Otra vez”, repetían. Otra vez el ruido de las balas, otra vez la sensación de que la violencia se cuela sin pedir permiso y deja una sombra que cuesta despejar. Y, para muchos, duele aún más que esto ocurra en pleno Ramadán, un mes que debería estar marcado por la calma y la convivencia.

La Policía Nacional mantiene abierta la investigación. Los primeros testimonios apuntan a varios individuos encapuchados que actuaron rápido y desaparecieron igual de rápido. De momento no hay detenciones ni pistas claras sobre el móvil, aunque los agentes trabajan desde primera hora para reconstruir cada paso.

El suceso vuelve a encender las alarmas sobre la presencia de armas de fuego en determinados puntos de la ciudad y sobre la necesidad —reclamada una y otra vez por los vecinos— de más seguridad y más presencia policial. Mientras tanto, en El Príncipe, la vida sigue, pero con un silencio distinto, el que deja una madrugada que nadie quería volver a vivir.