Esta nueva entrega de «Las ventanas del saber» se sumerge en un horóscopo muy especial, el Monte Athos y el dicho popular "entre Pinto y Valdemoros".
Horóscopo: ¿de qué árbol caíste?
Si has nacido entre los días 25 de enero a 03 de febrero tu árbol es el CIPRÉS (la Fidelidad).
Fuerte, muscular, adaptable, toma lo que la vida tiene para darle, es una persona satisfecha, optimista, ansía el dinero y el reconocimiento, odia la soledad, es una pareja apasionada, entregada y siempre insatisfecha, fiel, no se altera fácilmente, indócil, un poco pedante y totalmente desinteresada.
Monte Athos
¿Lo sabías? ¡! Está en Europa ¡!
La República desconocida II
La desconocida república de Europa en la que están prohibidas las mujeres
El Monte Athos está dividido en 20 monasterios (griegos, rusos, serbios, georgianos, búlgaros y rumanos), 12 pequeñas comunidades de monjes (skatea) y numerosas ermitas, y en él solo pueden vivir monjes ortodoxos de sexo masculino. La capital y el centro administrativo de la república se encuentran en Karyes, donde un gobernador representa al Gobierno griego.
Otra de las peculiaridades de sus leyes es que está prohibido el acceso al monte sagrado por carretera y hay un cupo diario de peregrinos. Todos los visitantes deben llegar por barco y sólo se les concederá permiso para estar en el territorio durante cuatro días. Los peregrinos, especialmente los no ortodoxos, que deseen visitar el Monte Athos deben pedir un permiso especial que, generalmente, sigue un procedimiento largo y tedioso ya que hay un cupo diario de 120 ortodoxos y 10 no ortodoxos. En todos los casos está en vigor la prohibición absoluta de acceso a cualquier mujer.
Dichos populares
Estar entre Pinto y Valdemoro.
Se aplica el dicho al que está medio borracho y al que vacila entre dos cosas u opiniones.
Pinto y Valdemoro son dos pueblos vecinos, próximos a Madrid, cuyos términos están separados por un arroyo. Y cuentan que hubo en Pinto un borracho medio tonto, que solía ir por las tardes con algunos amigos a las afueras del pueblo, y en cuanto llegaba al regato o arroyo que divide ambos términos, se divertía al saltarlo, diciendo a cada salto: «Ahora estoy en Pinto. Ahora estoy en Valdemoro.» En una de estas cayó al fondo del riachuelo y exclamó: <Ahora estoy entre Pinto y Valdemoro>.
Rodríguez Marín cita el refrán: «Vino tinto; si no lo hay de Valdemoro, démelo pinto.» y Martínez Kleiser lo comenta diciendo: «El recuerdo de tales vinos creó la frase entre Pinto y Valdemoro, aplicada a quienes se alegran con ellos».