Tres meses después, el peligro sigue entrando por Calle Argentina

La calle peatonal que da acceso a los portones de Huerta Téllez, se ha convertido en un circuito improvisado para coches y motos que entran a gran velocidad. Los vecinos siguen viviendo con miedo y exigen medidas urgentes para cerrar el acceso

Edificio Huerta Téllez / Archivo
photo_camera Edificio Huerta Téllez / Archivo

El pasado mes de julio, un vehículo derribó el muro que delimitaba el acceso a la calle peatonal Antonio Parrado Gil, la entrada de los bloque de la barriada de Huerta Téllez. El accidente, que generó una fuerte preocupación vecinal, puso sobre la mesa una realidad que los residentes llevaban tiempo denunciando: la entrada constante de vehículos a gran velocidad por una vía que debería ser exclusivamente peatonal.

Aunque el muro fue reparado poco después, la inseguridad persiste. Los vecinos aseguran que, a diario y a cualquier hora, coches y motos —de personas ajenas a la barriada— siguen entrando “a toda pastilla” por calle Argentina Antonio Parrado Gil, una calle sin salida que solo da accesos a los pisos de Huerta Téllez, donde los residentes salen de sus portales confiando en que viven en una zona tranquila. Hoy mismo, una vecina mayor ha estado a punto de ser atropellada al salir de casa.

La escena se repite: vehículos que entran, giran bruscamente y se marchan como si la calle fuera una pista de rally. Los vecinos no entienden cómo, tras el accidente de julio, no se ha tomado ninguna medida efectiva. Ya entonces solicitaron el cierre del acceso, y hoy lo vuelven a exigir: si no puede ser con rejas, al menos con pivotes retráctiles o una simple cadena que impida el paso de vehículos no autorizados.

La respuesta institucional que los vecinos recibieron cuando pidieron un cerramiento fue: “no conveniente” por motivos técnicos. Pero los vecinos insisten: “El informe habla de cómo salir en caso de emergencia, pero nadie parece hablar de cómo evitar que tengamos que hacerlo”. La inseguridad no es una hipótesis futura. Es una realidad diaria.