La chirigota del Marmota salió a escena como quien abre la puerta de un convento… pero uno de esos donde las monjas no rezan, sino que afinan. Con la autoría de Miguel Molina y Rafa Pérez, el empuje de Valeriano Hoyos y la incorporación de Beatriz Miralles —“Hay un amigo en mí”—, el grupo apareció entre luces lúgubres y hábito completo. Una presentación casi a oscuras que fue iluminándose poco a poco, igual que el tipo: “soy un poseso en carnavales, yo seré tu locura”, prometían mientras el teatro empezaba a entrar en calor.
Pasodobles con mensaje y corazón
El primer pasodoble no dejó indiferente a nadie. Directo, sin rodeos, apuntando a un juez y defendiendo a las mujeres y a las hijas que no deberían necesitar defensa. “Si lo han hecho una vez, lo volverán a hacer”, cantaron, recordando un caso que marcó a una familia y a toda la ciudad.
El segundo giro fue sentimental, de esos que te pillan con el pie cambiado. Una historia de amor con baches, pero “que mereció la pena”. En pleno San Valentín, la chirigota decidió declararse… pero al Carnaval. Y ahí sí que no hay ruptura posible.
Cuplés entre Julio Iglesias, GPS rebeldes y jamón para el jurado
En los cuplés, el primero tiró de actualidad: la denuncia de la asistenta de Julio Iglesias. El segundo, más costumbrista, retrató al amigo que habla solo, discute con el GPS y termina siendo un espejo de José Mari, el presentador del concurso, cuando no sale en Carnaval. El remate: que al jurado lo han “sobornado” con jamón y queso. Si cuela, cuela.
Un popurrí bien hilado y un convento lleno de personajes
El popurrí fue una cadena de temas bien engarzados, sin altibajos. Presentaron a cada monja del “convento”: la Sor-terona, la Sor-presa… un desfile de personajes que funcionó. Entre canción y canción, pedían “A dios le pido” que la AD Ceuta se mantenga o que, de una vez, construyan un puente hacia Algeciras. Peticiones terrenales para unas monjas que, según ellas, están poseídas pero tocadas por la mano divina del Carnaval.
El repertorio fue sólido, afinado y bien defendido. Quizá con poca “Ceuta” explícita, pero con un tipo muy bien llevado y una energía que terminó de levantar al público.