Carnaval de Ceuta 2026

El coro ‘Al Lío’ abre la final del COAC 2026 con un dardo a Ceuta por las mascotas

Música, crítica y pellizco en el Revellín: el coro ‘Al Lío’ usa el Carnaval para poner sobre la mesa la falta de una despedida digna para las mascotas en Ceuta

Coro 'Al lio'
photo_camera Coro 'Al lio'

La final del COAC 2026 empezó como empiezan las noches grandes: con ruido, con ganas y con ese cosquilleo que solo el Carnaval sabe provocar. Pero el coro Al Lío decidió que, antes de repartir sonrisas, había que repartir verdades. Y vaya si lo hicieron.

Ni metáforas ni paños calientes. Una pancarta, una frase y un pellizco que atravesó el Revellín:
Ceuta sigue sin un crematorio para mascotas. Y eso, dicho así, sin disfraz, dolió más que cualquier punteo.

Porque lo que contaron no es nuevo, pero sí cada vez más difícil de justificar: aquí, cuando se muere un animal que ha sido familia, la despedida digna no existe. Y el coro lo cantó como lo siente mucha gente: es una vergüenza.

Una presentación con fuerza y sin miedo a señalar

El coro arrancó con una presentación que venía cargada de febrero, de ganas y de ese amor que solo los coristas entienden. “Carnaval que me haces reír, Carnaval que me haces llorar…”. Y sí, llorar también, porque la noche venía con crítica.

Su Majestad el tango, que no perdona ni una

En el primer tango, el coro apuntó a la situación sanitaria de la ciudad. Un dardo afinado, comparando el rumbo de la sanidad ceutí con el del Vaporcito de El Puerto: perdido, sin norte, sin timón.

El segundo tango se metió en un charco de los que no se esquivan: la historia de un hombre que cambia de sexo para recuperar la custodia de su hijo. Un relato incómodo, polémico, pero cantado con la intención de abrir debate, que para eso está también el Carnaval.

Entre tango y tango, el estribillo que ya es marca de la casa: “Qué bonito estribillo!”. Y sí, bonito y valiente, porque este coro vuelve a caer —como dicen ellos— por amor a la fiesta.

El popurrí y esa cuarteta que se queda pegada

En el popurrí, la tercera cuarteta volvió a clavar la espina: Cada casa es un telar de hilos que aprietan y otros sueltos que amarrar, líos de herencia. Lazos que atan por atar, nudos que pesan y el cordón umbilical... La resistencia. Una lección sí, que saboreamos tú y yo.

Una letra que habla de familia, de cargas, de lo que pesa y de lo que une. Y que, en mitad de tanta reivindicación, recordó que el Carnaval también es poesía.

La reivindicación que ya no cabe debajo de la alfombra

Pero lo que de verdad dejó al público removido fue ese mensaje inicial. El coro de Paco Sánchez y Jesús Cervantes no solo cantó: se plantó. Y puso en el escenario un problema que Ceuta lleva años arrastrando sin solución.

Porque la realidad es tozuda:
– No hay crematorio.
– No hay cementerio.
– No hay alternativa.

Solo un vacío que obliga a muchas familias a despedir a sus animales como no se merecen. Y quienes pueden permitirse pagar un traslado a la Península lo hacen, pero no todo el mundo puede. Ni debería ser así.

Un movimiento ciudadano que no se rinde

Entre quienes llevan tiempo empujando está Raquel Carmona, impulsora del movimiento CuentaConmigo: Por una despedida digna. Su iniciativa ha recogido firmas, testimonios y lágrimas. Porque esto no es un capricho: es una necesidad emocional, cotidiana y urgente.

Pero, a día de hoy, nada cambia. Y por eso el coro decidió cantar lo que muchos piensan: Ceuta llega tarde. Muy tarde.