Cuando el compás del flamenco se funde con la solemnidad de la Pasión, el resultado no puede ser otro que la emoción pura. Sentencias de Pasión, el espectáculo dirigido por el bailaor Alberto Romero, no solo lleva seis años sobre los escenarios, sino que sigue dejando una huella imborrable en quienes lo presencian. El próximo 23 de marzo, a las 19:30 horas, el Teatro Auditorio Revellín acogerá esta obra que no deja a nadie impasible.
Su éxito radica en la manera en que logra conjugar dos tradiciones profundamente arraigadas en Andalucía y que emociona al mundo: el flamenco y la religiosidad popular. Pero lo que comenzó como un encargo de una hermandad de Córdoba se ha convertido en algo mucho más grande.
Alberto Romero cuenta que quiso “ir más allá” cuando le pidieron un “espectáculo cofrade”. Al principio, Romero dudaba si encaminar el encargo por la leyenda del Cachorro, una imagen sevillana que despierta mucho interés entre los cofrades, pero algo le hizo cambiar de opinión. “Pensé que la Pasión de Cristo en flamenco, algo que nunca se había hecho, podía ser más impactante que cualquier otra historia". Así, con una compañía de doce bailaores y músicos en directo, la obra recorre los episodios más significativos de la Pasión de Cristo, desde la entrada en Jerusalén hasta su Resurrección.
Una historia contada con los pies y el alma
El reto de transformar la Pasión en un espectáculo flamenco no radica solo en la técnica, sino en la capacidad de transmitir con el cuerpo lo que, en el teatro tradicional, se expresa con palabras. "No quiero que sea simplemente baile. Para nosotros, cada escena es teatro", lo que implica una técnica y mucho trabajo en la preparación de todos los personajes del espectáculo. En este montaje no hay diálogos, ni narradores que expliquen lo que ocurre. Todo se cuenta a través del movimiento, la expresividad de los rostros y la intensidad del cante.
"No quería caer en lo predecible ni en lo tradicional sin más"
Por eso, la selección de los palos flamencos es crucial para marcar los distintos estados emocionales de la obra. Romero recurre a los más solemnes y profundos, como la seguiriya, la soleá, la caña o los tarantos. "Incluso la saeta, que no puede faltar en una obra de esta temática, está integrada de una forma distinta”, explica. El bailaor y también director de la obra quiere sorprender con Sentencias de Pasión, por lo que, confiesa, “no quería caer en lo predecible ni en lo tradicional sin más". Cada una de las letras que se escuchan en el escenario ha sido cuidadosamente adaptada, partiendo de textos del Evangelio, para que el cante no solo embellezca la escena, sino que forme parte de la narración.
La excepción llega con la escena inicial, donde el espectáculo introduce por primera vez una alegría. Para ello, Alberto Romero explica que “siempre empezábamos con el prendimiento, con la escena de la oración en el huerto, pero este año abrimos con la entrada en Jerusalén”. Esto llevó al director y protagonista de este espectáculo a jugar con el contraste y que, gracias al montaje, el público sienta ese estallido de júbilo antes de adentrarse en el drama.
"Es un papel muy complicado porque la línea entre lo sublime y lo inapropiado es muy fina"
Un espectáculo que nace desde la fe
Lejos de ser una simple reinterpretación artística, Sentencias de Pasión es un proyecto que se sustenta en el respeto y la devoción. De manera muy consciente, Romero destaca que es “cristiano y muy cofrade, y este espectáculo es el que más me llena, porque une mis dos pasiones: la Semana Santa y el flamenco".
Ese respeto se hace evidente en cada detalle de la puesta en escena. No se trata solo de un espectáculo visualmente impactante, sino de una obra que busca emocionar desde la verdad y, por supuesto, de profundizar en palos del flamenco que expresan la elegancia de ser conscientes de lo que se está haciendo y cómo se debe interpretar.
Quizás por eso ha sido siempre tan bien recibido por las hermandades y el ámbito cofrade. Tanto es así que, en ocasiones, la compañía se pone a disposición de las Cofradías, como es el caso de la Vera Cruz de Chiclana de la Frontera, ciudad en la que actuará Alberto con su compañía el próximo abril con el fin de que la Hermandad recaude fondos para su capilla.
Romero es plenamente consciente de la dificultad de encarnar un personaje como el de Jesucristo sobre el escenario. "Es un papel muy complicado, porque la línea entre lo sublime y lo inapropiado es muy fina”, reconoce con plenitud de consciencia de la responsabilidad que este papel alberga. Por eso, admite que, “cada vez que llego a una ciudad, lo primero que hago es buscar una iglesia para ir a misa. Es mi manera de pedir permiso y de conectar con lo que voy a representar" expresa.
Música en vivo y un impacto inesperado
Uno de los momentos más sobrecogedores del espectáculo es la intervención de la banda en directo. Sin previo aviso, en un momento determinado y repentino para la audiencia, el telón se levanta y la agrupación aparece en escena. "Es una sorpresa que nunca anunciamos, pero se ha convertido en uno de los instantes más impactantes del espectáculo". En Ceuta, este papel lo asumirá la Agrupación Musical de la Amargura, un aliciente más para los amantes de la música procesional.
Pero más allá de los recursos escénicos, hay algo en Sentencias de Pasión que trasciende cualquier elemento técnico y es ese ‘je ne sais quoi’ que mantiene en vilo al público y que provoca que “la gente salga emocionada del teatro". No es solo una obra sobre la Pasión, sino una experiencia sensorial donde el público es testigo, pero también partícipe del sentimiento que se respira en el escenario.
El regreso a Ceuta tras una conexión especial
El 23 de marzo, Sentencias de Pasión abrirá su gira en Ceuta. No será la primera vez que Romero pise los escenarios de la ciudad, pero sí con su compañía, ya que el año pasado el bailaor visitó con Joana Jiménez y asegura que la experiencia fue grata. “Nos sorprendió la acogida. El teatro se llenó y la conexión con el público fue increíble", tanto que, de inmediato, supo que volvería a Ceuta.
Su expectativa es clara: hacer que cada espectador viva la obra de una manera única. Para Alberto “lo importante no es solo que disfruten, sino que sientan, que se dejen llevar por lo que ocurre en el escenario". Y es que, desde el primer momento en que se entra en el teatro, el ambiente ya envuelve al público. Además, los detalles están cuidados y estudiados con minuciosidad, ya que “nada más cruzar las puertas, sientes el olor a incienso”. Este hecho transporta ya al público a un momento diferente, a un escenario donde se sostiene un vínculo etéreo entre la pasión y la Pasión que consigue “transportarte a la Semana Santa incluso antes de que empiece la función".
Un bailaor que sigue aprendiendo
A pesar de su juventud, Alberto Romero tiene una trayectoria consolidada. Formado desde niño con grandes maestros como Matilde Coral, ha recorrido el mundo con compañías internacionales y trabajado con figuras de la talla de Joana Jiménez o María de la Colina. Tras “casi diez años con mi compañía, sigo aprendiendo de mis compañeros” y es que, como asegura, “la formación nunca se detiene".
Con Sentencias de Pasión, no solo ha encontrado una fórmula de éxito, sino un lenguaje propio. Este espectáculo sigue creciendo, evolucionando y “sorprendiéndonos a nosotros mismos”, reafirma. El 23 de marzo, Ceuta tendrá la oportunidad de comprobarlo. Un espectáculo que no deja indiferente y que, como dice su creador, "te atrapa sin que sepas bien por qué".