La comparsa de Josemi Romero, Alfredo Luque y Juanito Sánchez era de las que venían marcadas en rojo en la final del COAC de Ceuta. Terceros en salir, pero de los de levantar expectación. Y vaya si cumplieron.
Con una puesta en escena tan luminosa como su nombre prometía, los comparsistas arrancaron entre girasoles que “despertaban” con la luz del sol. Un arranque bonito, limpio, y con esa potencia vocal que ya es marca de la casa. “Soy como los girasoles, voy al sol que más calienta”, proclamaron, dejando claro desde el primer acorde que este año venían con mensaje: ‘La hipócrita’ no iba a pasar desapercibida.
Pasodobles con corazón (y un remate que dejó helado al teatro)
El primer pasodoble fue un regalo a Ceuta, a esta “Tierra Rara” que los tiene enamorados. Un canto a las cuatro culturas, a la gente que aprieta los dientes y sigue adelante sin hacer ruido. “La más bonita del mundo”, dijeron, y el Revellín respondió con un aplauso largo, de esos que se dan sin pensarlo.
El segundo pasodoble cambió el tono. Una defensa a las madres que luchan por serlo, un homenaje a quienes pelean contra la biología y las circunstancias. Y entonces llegó el remate, seco como un portazo: “Con lo que duele la sangre, ¿cómo puede haber un padre que mate a su propio hijo?” El público se levantó de golpe. Nadie lo vio venir.
Cuplés con apellido Sánchez
Los cuplés vinieron con guasa. El primero, sobre alguien que no se acuerda de nada, acabó apuntando al “hermano de Pedro Sánchez”. El segundo, hablaba de milagros y remataba con otro Sánchez, esta vez Paquito. Entre uno y otro, el estribillo que ya se queda pegado: “¡Ay Ceuta, qué mala sombra!”
Un popurrí redondo y una pancarta que arrancó sonrisas
El popurrí fue de los que entran solos, bien hilado, sin altibajos. Y cuando parecía que ya estaba todo dicho, la comparsa sacó una pancarta que arrancó risas, complicidad y hasta algún “¡ya era hora!” desde el patio de butacas: “Por un crematorio de mascotas”. Una reivindicación para cerrar la noche, muy celebrada.
Así se despidió la comparsa de Josemi Romero, Alfredo Luque y Juanito Sánchez: con luz, con pellizcos y con ese puntito de ironía que hace grande al Carnaval. Porque si algo tiene el COAC de Ceuta es que aquí, entre coplas, siempre se cuela de de un trocito de ciudad.