La exposición ‘Miradas de Mujer’, organizada por la Fundació Baleària en el Museo del Revellín, reúne a catorce creadoras del Mediterráneo. Entre ellas destacan dos propuestas muy diferentes: la de María Uribe, artista de Palma que trabaja con textiles, y la de Zulema Bagur, menorquina que trae a Ceuta una explosión de color inspirada en la India.
María Uribe: lo cotidiano convertido en arte
Uribe parte de objetos de cocina para transformarlos en piezas artísticas. “Son piezas descontextualizadas, que no sirven para nada realmente, pero se convierten en arte. El arte no sirve para nada, pero es absolutamente necesario”, explica.
Sus obras juegan con el bordado, los flecos y los contrastes entre lo limpio y lo sucio, lo blanco y lo oscuro. “Fusiono lo que parece opuesto y dejo que el color salga. Mis piezas nacen de agarraderas de ollas, pero se convierten en símbolos de tradición y crítica”, añade.
Para ella, el arte es también una forma de reflexión social: “En la V de Victoria, si no tienes dinero, no triunfas. Es un poco eso”. Su propuesta aporta una mirada crítica y personal dentro de la exposición.
Zulema Bagur: color y movimiento desde la India
Bagur presenta la obra Haciendo Camino, inspirada en un viaje a la India con la Fundación Vicente Ferrer. “Me interesó muchísimo la mujer. Vi que eran el motor de todo: presentes en mercados, calles, escuelas. Ellas transforman la vida de la ciudad y de sus barrios”, cuenta.
Su pintura es gestual y enérgica, con trazos que transmiten movimiento. “De lejos parecen figurativas: ves mujeres, niñas, flores, casas. Pero de cerca son manchas abstractas. Quiero que el espectador sienta una impresión potente, que se fascine con el color y la energía”.
Bagur busca reflejar la rapidez de la vida cotidiana: escenas fugaces como una familia en moto, niñas en bicicleta o gestos entre mujeres en el mercado. “No son fotografías estáticas, es la vida en movimiento. La vida es cambio y transformación. Yo quiero que el espectador lo sienta”.
Dos lenguajes, una misma exposición
Aunque sus propuestas son distintas, ambas artistas comparten la idea de que el arte es una forma de expresión necesaria. Uribe transforma lo doméstico en crítica y reflexión, mientras Bagur convierte la intensidad del color y el gesto en escenas vivas.
En Miradas de Mujer, sus obras dialogan con las de otras creadoras, mostrando la diversidad de voces femeninas y la fuerza de la mirada de la mujer en el arte.