El COAC de Ceuta 2026 se despidió sin solemnidades, sin discursos grandilocuentes y sin más protocolo que el del cachondeo bien llevado. La culpa la tuvieron “los chavales” de la chirigota “El premio te lo regalo”, que se encargaron de clausurar la final con ese desparpajo tan suyo, mezcla de barrio, feria y pellizco canalla.
Sobre el escenario, una tómbola ambulante de las de toda la vida: pato en la cabeza, dardos clavados en el chaleco y labios hinchados a golpe de chiste. “Tenemos los labios iguales: los suyos naturales, los míos parecen bótox”, soltaron nada más salir, dejando claro que venían a repartir premios… y palos. Detrás, la “Tómbola El Tito” y un cameo de lujo: Miguelito, el lotero flamenco más famoso de Ceuta, vestido de futbolista y aportando ese toque surrealista que solo él sabe dar.
La presentación fue un paseo por el ferial, un carrusel de escenas reconocibles para cualquiera que haya pisado una caseta. Entre broma y broma, lanzaron su declaración de intenciones: “En esta tómbola yo el premio te lo regalo”. Y, como si aquello fuera la caseta de la Peña Flamenca, acabaron arrancándose por sevillanas.
Pasodobles con dardos y ternura
Los pitos marcaron el arranque de los pasodobles. El primero, directo a la clase política y a quienes prefieren no molestar para mantener “un pueblo aborregao”. El segundo cambió el tono: una letra tierna, de esas que pellizcan, dedicada a mamá… pero con trampa. Porque, “sin que te ofendas”, donde mejor se come es “en casa de la abuela”.
Cuplés entre ligoteo fallido y extraterrestres selectivos
En los cuplés, la chirigota tiró por lo terrenal y lo galáctico. Primero, las ganas de marcha y de ligar, aunque sin comerse un torrao. Después, un viaje al espacio: si vienen los extraterrestres, que se lleven lo malo. Y, ya de paso, otro tirito al Gobierno central, que nunca falta en estas fiestas.
Un popurrí de feria, política y pellizco final
El popurrí arrancó con el “Waka Waka” y se convirtió en un recorrido por el ferial ceutí, con menciones a Juan Vivas, Eduardo Ayala y sus “regalos curiosos”: bigote presidencial, careta de delegada y hasta cita con el logopeda. No faltaron el borracho de última hora, las comidas típicas de feria, la crítica a los mena y las subvenciones.
La última cuarteta fue una oda al carnaval y un agradecimiento a las madres, “culpables” del corazón chirigotero de estos chavales. Con ese guiño cerraron la final del COAC 2026, dejando al público con la sonrisa puesta y al jurado con la papeleta caliente.
Ahora solo queda esperar el veredicto. Pero, pase lo que pase, el premio —como prometieron— ya lo han regalado.