Carnaval de Ceuta 2026

La Remendona cose emociones y aplausos en la final del COAC ceutí

Homenaje al abuelo, denuncia por la tragedia de Alférez Provisional, guiños a la Cuna de la Legión y un emotivo recuerdo a Juan Baglietto marcaron la actuación de La Remendona, que se despidió con un popurrí por todo lo alto

Comparsa ' La remendona'
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La comparsa La Remendona, dirigida por Jesús Seglar y con ese sello inconfundible de los Baglietto, salió al escenario con la aguja afilada y el hilo preparado, después del descanso de la gran final del COAC de Ceuta. Desde el primer acorde dejaron claro que venían a remendar el alma del público, bandera de Ceuta en mano y sin dar puntada sin hilo.

La presentación fue una estampa bonita, cuidada, de esas que entran suave pero se quedan. Las remendonas fueron hilvanando su historia con gracia y firmeza, como quien cose recuerdos en una tela que ya tiene vida propia.

El primer pasodoble llegó directo al corazón: un homenaje al abuelo que marcó sus vidas, ese que acompaña incluso cuando ya no está. Una letra íntima, de las que pellizcan sin pedir permiso.

El segundo cambió el tono por completo. Duro, necesario, mirando de frente la tragedia del bebé fallecido en Alférez Provisional. La comparsa no esquivó el golpe y lo convirtió en denuncia, en desgarro compartido.

En los cuplés, el ambiente se alivió. Primero, con la Cuna de la Legión y esas parejas empeñadas en convencerlas para correrla pero mejor, se quedan en la cama… porque ellas tenían claro que lo suyo es el compás, no los kilómetros. El segundo tiró de humor interno: el disfraz que quiso la directora y el efecto colateral que tuvo en los hombres del grupo. Risas aseguradas.

Hubo también un momento de piel de gallina cuando las comparsistas colocaron a sus pies un lienzo con el nombre de Juan Baglietto, cosido letra a letra. Un gesto sencillo y enorme, de esos que dicen más que cualquier discurso.

El popurrí fue la despedida por todo lo alto: ritmo, mimo al tipo, detalles cuidados y ese sabor carnavalero que deja ganas de más. La Remendona cerró su actuación como empezó: cosiendo emociones, puntada a puntada, hasta dejar al público con el corazón bien remendado.