El Teatro Auditorio del Revellín acogerá el próximo sábado 31 de enero a las 19:30 horas la representación de Yo solo quiero irme a Francia, una obra teatral que promete sacudir al espectador desde la emoción y la memoria. La propuesta se inscribe dentro de una línea de teatro contemporáneo que apuesta por historias profundamente humanas, capaces de interpelar al público más allá del escenario.
La pieza plantea una pregunta aparentemente sencilla pero cargada de significado: ¿Cuánto pesan las herencias emocionales que nadie reclama? A partir de este interrogante, la obra construye un relato que explora las heridas familiares, los silencios heredados y la forma en que el pasado atraviesa a distintas generaciones sin pedir permiso.
Con una puesta en escena sobria y un texto de gran intensidad dramática, Yo solo quiero irme a Francia invita a mirar de frente aquello que suele ocultarse. La historia avanza entre recuerdos, ausencias y deseos de huida, convirtiendo el escenario en un espacio de reflexión colectiva.
La cita es una oportunidad para quienes buscan un teatro que no solo entretenga, sino que también remueva conciencias y deje una huella duradera. Las entradas ya están disponibles, y la organización anima al público a no perderse una función que, aseguran, seguirá resonando mucho después de caer el telón.