Cultura

Ceuta es una pequeña ciudad, es cierto, pero que cuenta con referentes intelectuales de todas las culturas y religiones

Ceuta, santuario de la vida

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photo_camera Ceuta, santuario de la vida (CEDIDA)

El año pasado ACEDI y Septem Nostra, en la persona de José Manuel Pérez Rivera, colaboraron en la edición de un video promocional de Ceuta, que se puede ver en el siguiente artículo. 

Video cuyo guion y redacción han sido producidas por José Manuel Pérez Rivera, presidente de la asociación Septem Nostra, y cuya filmación ha sido realizada por Fuchi con colaboración de imágenes de José Manuel Pérez Rivera.

ACEDI está convencida de que el futuro de Ceuta pasa por atraer a la ciudad un turismo cultural que encuentre en la ciudad los alicientes necesarios para que la visita sea tan fructuosa que se convierta en inolvidable.

El año pasado ACEDI y Septem Nostra, en la persona de José Manuel Pérez Rivera, colaboramos en la edición de un video promocional de Ceuta, que hoy os presentamos por vez primera en este artículo.

Tenéis pues a vuestra disposición una filmación que nos llevó meses de trabajo y que hoy os queremos presentar por vez primera.

Ceuta es una pequeña ciudad, es cierto, pero que cuenta con referentes intelectuales de todas las culturas y religiones; referentes estos capaces de desarrollar los temas más diversos e intrincados de cada especialidad. Desde Historia hasta Arqueología, pasando por las cuatro culturas y sus exponentes espirituales, como es el Sufismo para el Islam, Ceuta posee personalidades capaces de desarrollar estos temas al más alto nivel.

Un experimento tuvo lugar ya en Ávila en cuya universidad se inauguró un aula de Mística, aprovechando que era el lugar de Teresa de Ávila y Juan de la Cruz. En Ceuta, ciudad en la que confluyen cuatro culturas, y en las que representantes de ellas pueden responder al más alto nivel, probablemente, por historia, se podría llegar a un mejor resultado en este sentido, dando a la ciudad un espaldarazo económico como consecuencia directa.

Para ello se podrían disponer de las instalaciones de la Universidad de Granada y la UNED, como asimismo rehabilitar otros edificios de los que dispone la ciudad. Se pueden organizar cursos de verano, como los que se organizan en El Escorial, así como habilitar aulas para acoger la espiritualidad de las cuatro culturas. Desde ellas se pueden organizar simposios, debates, conferencias, presentaciones de toda índole.

En cuanto al impacto económico no podemos decir que se tratara de un “efecto colateral”, sino de una “incidencia directa”, ya que la presencia de un determinado turismo da lugar a una demanda de alojamiento y de consumo que podría relanzar la hostelería y el comercio; por no hablar de las tasas portuarias de las que la ciudad beneficiaría por el incremento de visitas que todo esto podría generar. No olvidemos que se trata de una ciudad de alrededor de 80.000 habitantes, y que cualquier incremento desde el punto de vista económico tendría una considerable incidencia sobre toda la población.

Ceuta, no necesita un mazacote en vertical, cuyo impacto ambiental y visual es altamente contrario a los valores primarios de toda ética y de toda estética. Ceuta necesita profundizar en sus raíces históricas, en sus valores culturales y espirituales, en lo que, a fin de cuentas, la ha llevado a ser lo que ella es, a través de tantos y tantos siglos de Historia.

Es la cultura la que combate la marginalidad; son los valores intelectuales los que levantan las miradas de las gentes hacia un mundo mejor. La promoción de un turismo consumista no haría más que promocionar las malas costumbres y por consecuencia, la delincuencia.

Nuestra ciudad ha sido mencionada en todas las civilizaciones, en algunas como una referencia de orden espiritual y mítica. Ella ha dado lugar a todo tipo de representaciones míticas en el mundo griego, tal y como nos explica José Manuel Pérez Rivera en sus múltiples escritos, siendo asimismo un referente en la época romana, en la visigoda y en la musulmana, tal y como nos explica el mismo Corán, que coloca el encuentro de Moisés y el Jadir en nuestra ciudad, la cual es aludida como “confluencia de los dos mares”. Los sabios andaluces, cuando desembarcaban en ella, se quitaban el calzado como signo de respeto; pues, tanto en la Biblia como en el Corán, encontramos como Moisés hubo de quitarse las sandalias al llegar frente al arbusto desde donde Dios mismo le habló.

Artículo remitido por ACEDI

 

 

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