Nacho Gaitán desafía el Estrecho: 24 km a nado por una causa solidaria

El nadador ceutí busca completar una travesía de 24 kilómetros entre Tarifa y Benzú para recaudar fondos contra la distrofia muscular de Duchenne y Becker. La salida está prevista a las 7.30 si las condiciones son las óptimas

Nacho Gaitán
photo_camera Nacho Gaitán, en Tarifa este miércoles

Nacho Gaitán vuelve al agua. El nadador ceutí se enfrenta este jueves a uno de los retos más exigentes de su carrera: cruzar el Estrecho de Gibraltar desde Tarifa hasta Ceuta. Lo hará solo, a nado, y con un objetivo que va más allá del desafío físico. Gaitán busca recaudar fondos para Duchenne Parent Project España, una asociación que lucha por mejorar la calidad de vida de niños y niñas con distrofia muscular de Duchenne y Becker.

A las siete de la mañana estaba citado en el Puerto Deportivo de Tarifa. Si el mar da tregua, la salida será media hora después. Si no, la espera podría alargarse hasta las 9:30. “Si no me tiro antes de esa hora, me aplazarán el cruce al lunes. Confiemos en que todo vaya bien”, decía anoche, pendiente del parte meteorológico.

El punto de llegada previsto es la Punta Leona, junto a la antigua ballenera de Benzú. Si las condiciones lo permiten, podrá completar los últimos metros hasta tocar “las tres piedras” de la playa, a la altura del primer semáforo de la barriada. No podrá pisar tierra firme: tras finalizar, tendrá que subir de inmediato al barco que lo trasladará de vuelta al Puerto de Ceuta para pasar control. Las embarcaciones que le acompañarán durante la travesía tendrán que regresar luego a Tarifa.

La travesía ronda los 24 kilómetros y no es una más en su historial. Es un viaje simbólico, el cierre de un círculo que comenzó a dibujarse en 2008. Entonces, Gaitán era solo un niño. Estaba en la orilla, justo bajo su club, cuando David Meca completó un triple cruce del Estrecho y fue recibido con honores en La Ribera. “Desde hace seis años tengo en mente cruzar el Estrecho”, cuenta. Y hoy, su las condiciones son las óptimas, por fin, ha llegado el momento.

A lo largo de su carrera ha nadado distancias similares. En su adolescencia participó en pruebas de 16 a 20 kilómetros alrededor de Ceuta. Pero llevaba tiempo sin enfrentarse a una ultradistancia. Aun así, la distancia no le asusta. “Confío en mí mismo”, afirma. “Estoy preparado para nadar 25 kilómetros”.

El recorrido tampoco es habitual. La mayoría de los cruces en aguas abiertas van de Tarifa a Tánger. El suyo, sin embargo, es un Tarifa-Ceuta. Un gesto que agradece especialmente a la organización. “Para mí significa mucho”, reconoce.

Hoy no hay rivales. Solo el mar, su cuerpo, su mente y una promesa que se hizo a sí mismo hace años, al borde del agua. “Ojalá todo salga bien”, desea. Porque en aguas abiertas, por muy preparado que se esté, siempre hay que contar con lo inesperado.