El temporal Ingrid no ha venido a saludar: ha entrado en Ceuta con mala leche, empapando cada rincón y dejando claro que piensa quedarse un rato más. Lluvia constante, viento que golpea sin descanso y una ciudad que intenta seguir el ritmo mientras el cielo descarga sin contemplaciones.
La jornada ha dejado ya sus primeras postales del caos. Dos palmeras han cedido ante las rachas de viento. Una cayó en plena avenida de Marina Española, justo sobre un coche que circulaba en ese momento. Por suerte, nadie resultó herido, aunque uno de los carriles ha tenido que cerrarse al tráfico. La otra palmera terminó en el suelo en la plaza de la Constitución, recordando que no hace falta estar cerca del mar para que Ingrid te alcance.
No han sido los únicos sustos. En la calle Jáudenes, la cornisa de un edificio se vino abajo y acabó en la vía pública. A esto se suman contenedores desplazados por media ciudad, como si también ellos hubieran decidido cambiar de barrio por su cuenta.
Los bomberos llevan horas sin descanso. A primera hora de la noche, el SEIS tuvo que intervenir en la calle Independencia para asegurar una persiana que amenazaba con caer a la calle. Todo bajo un aguacero que convertía la escena en una lucha contra el agua más que contra el viento. Mientras tanto, los accesos al Tarajal volvían a inundarse, y la parada de taxis y autobuses se transformaba en una piscina improvisada.
No es la primera vez que ocurre. Durante la madrugada anterior, la misma zona ya había sufrido una pequeña inundación: la lluvia caía tan rápido que los imbornales no daban abasto y algunas arquetas llegaron a levantarse.
Y lo peor es que esto no ha terminado. La Agencia Estatal de Meteorología avisa de que la lluvia seguirá cayendo con ganas hasta, al menos, la próxima madrugada. Ingrid no tiene prisa y seguirá poniendo a prueba el alcantarillado, la paciencia y los paraguas de toda la ciudad. Y todavía queda noche por delante.
