Desde el Sindicato Independiente de Trabajadores de Andalucía (S.I.T.A) y su sección sindical en Servilimpce, se alza la voz en defensa de los trabajadores y trabajadoras que cada día se encargan de mantener limpia la ciudad. En medio de las críticas sociales por el estado de las calles, el sindicato recuerda que la limpieza no es solo responsabilidad de quienes la ejecutan, sino también de quienes la habitan.
“Nuestros compañeros dejan su piel cada día”
Juan Antonio Márquez Castillo, delegado sindical de S.I.T.A en Servilimpce, y Juan Montoya García, secretario general de la sección sindical en Ceuta y miembro del comité de empresa, han querido “sacar una lanza” a favor de sus compañeros y compañeras, que —según afirman— están en el “ojo del huracán” por el estado de la ciudad.
“Somos conscientes de que nuestra ciudad está sucia, y eso no lo podemos esconder ni negar”, reconocen. Pero también aseguran que los trabajadores “dejan su piel todos los días realizando su jornada laboral”. Para ellos, es fácil “tirar la piedra y esconder la mano”, pero la limpieza de Ceuta es cosa de todos.
La limpieza empieza por cada gesto
Desde S.I.T.A se insiste en que la actitud ciudadana es clave. “Tirar un simple papel al suelo y no utilizar las papeleras depende de la voluntad de cada uno”, señalan. También recuerdan gestos cotidianos que pueden marcar la diferencia: llevar una botellita de agua para limpiar el orín de los perros en la vía pública, depositar la basura dentro de los contenedores, evitar que las gaviotas y roedores se alimenten de residuos mal gestionados.
“No parte de los compañeros de Servilimpce que la ciudad esté sucia”, afirman. “Si queremos una ciudad más limpia, es cosa de todos”.
Educación, respeto y colaboración
El sindicato no pide privilegios ni jornadas laborales regaladas. Lo que reclama es participación ciudadana. “Creemos que la limpieza forma parte de nuestra educación”, subrayan. “Hay que achacar menos y colaborar más”.
Con un mensaje claro —“Ceuta está como tú quieras que esté”—, S.I.T.A pone el foco en la corresponsabilidad. Porque más allá de los turnos, los uniformes y los camiones, la limpieza empieza en cada gesto, en cada decisión, en cada vecino.