Una semana y un día después, el mismo papel higiénico -junto con otros útiles de aseo- de Almacenes Bentolila vuelve a tratar de cruzar de Ceuta a Marruecos montado en la furgoneta de Vivera Atlántica que fue rechazada en la prueba fallida de la aduana comercial el pasado miércoles. La localidad contiene el aliento a la espera de ver si, como sucediera ayer en Melilla, el Reino Alauita deja entrar la mercancía en su territorio.
La delegada del Gobierno, Cristina Pérez, cuyo gabinete sigue rechazando informar sobre el proceso de apertura del espacio de tránsito, se encontraba en el lugar convenientemente desde la mañana. Resguardada en el interior techado de la frontera aguardó a que el vehículo, que previamente dio una vuelta en la rotonda de la Almadraba y se dirigió hacia el Tarajal, alcanzara la zona pasadas las once y veinte.
Fue entonces cuando, ya sí, enfiló la carretera nacional y se detuvo en el puesto fronterizo, donde varios guardias civiles lo rodearon. Rápidamente le dieron paso y comenzó su incursión hacia tierras marroquíes. Allí su suerte, de momento, es incierta. Cabe la posibilidad de que vuelva a ser rechazada y la intentona de poner en marcha el mecanismo de traslado de productos quede en una prueba fallida como la de la pasada semana.
En caso contrario, de dejarla cruzar, es posible que esta misma tarde intervenga el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunciando que definitivamente se ha abierto el tránsito. Quedará por ver en qué condiciones y si estas son las de una aduana real o simplemente acaba por ser un paso muy limitado.
Tampoco se ha concretado qué términos regirán la importación, pues las pruebas realizadas hasta el momento han sido unidireccionales, de Ceuta a Marruecos y de Melilla también al país vecino.
Las próximas horas acabarán de aclarar el destino inmediato de una cuestión tan anhelada como es la aduana comercial.