Las autoridades marroquíes refuerzan el control en la frontera con Ceuta tras la difusión de mensajes anónimos que incitan a una movilización masiva. Vallas, controles móviles y vigilancia costera marcan el blindaje nocturno.
La zona marroquí que rodea el paso fronterizo de Ceuta fue objeto durante este martes de un notable refuerzo de seguridad, en respuesta a la aparición de convocatorias anónimas en redes sociales que instaban a una supuesta “migración masiva” para intentar cruzar al lado español de la frontera. Las publicaciones, difundidas principalmente en redes sociales, apelaban a jóvenes —incluidos migrantes irregulares— a concentrarse cerca del vallado, repitiendo patrones ya observados en episodios anteriores.
Según los medios marroquíes, no se ha registrado hasta el momento ningún intento colectivo de aproximación al paso, lo que, según los medios de Marruecos, refuerza la tesis de que se trata de contenidos engañosos diseñados para generar una falsa percepción de movilización. Las autoridades marroquíes han respondido con una estrategia preventiva, desplegando unidades en los accesos al paso, zonas de montaña y caminos, especialmente en áreas como Beliones y Castillejos, donde se han instalado controles móviles que se podían apreciar con la caída de la noche por las luces de los coches de la policía de Marruecos.
Además, durante la noche de esta martes, el acceso a la frontera por la zona marroquí se blindó de forma considerable. En un vídeo difundido por Tanja24.com se podía observar como se había cercado con vallas los accesos a la playa, y los vehículos de la policía marroquí estaban desplegados por la línea costera. Además, de un importante despliegue policial en los accesos a la carretera que conecta Castillejos con la frontera.
El refuerzo incluye también la activación de equipos especializados en delitos informáticos, que rastrean las cuentas responsables de difundir mensajes incitadores. Algunas estimaciones apuntan a una posible coordinación entre grupos activos en España y Marruecos, lo que ha motivado el reforzamiento de los mecanismos de vigilancia transfronteriza.
Este nuevo episodio se produce en un contexto marcado por recientes movilizaciones sociales en varias ciudades marroquíes. Los medios marroquíes advierten que las convocatorias digitales podrían estar intentando distorsionar el ejercicio legítimo de expresión civil, vinculándolo con caos o migración descontrolada, en una dinámica de guerra blanda que utiliza las redes para alterar el clima social.
El estado de alerta, aunque preventivo, permanece activo ante la posibilidad de acciones durante la noche y la madrugada. Las autoridades locales marroquíes han comenzado a movilizar actores civiles para detectar movimientos inusuales y desmontar el discurso incitador en entornos vulnerables, sin imponer medidas excepcionales.