Sin escoltas ni trabas: la aduana comercial empieza a caminar sola en Ceuta

Las últimas expediciones comerciales cruzaron la frontera esta semana sin apoyo directo de la Delegación. La operativa del Tarajal avanza y se prepara para un mayor volumen en las próximas semanas

Camión áridos

La Semana Santa ha dejado algo más que procesiones en Ceuta. Entre el lunes y el miércoles de la pasada semana, dos camiones fletados por Almacenes Susi cruzaban el paso fronterizo del Tarajal desde Marruecos, cargados con 25.000 kilos de arena de recebo y otros tantos de gravilla. El movimiento consolida la operatividad de la aduana comercial inaugurada hace apenas dos meses y lo hace sin necesidad de tutela directa por parte de la Delegación del Gobierno. Un paso adelante hacia la normalización del tránsito de mercancías.

No es un dato menor. Esta infraestructura, histórica en todos los sentidos, nació tras años de negociaciones y ensayos que arrancaron después del anuncio del presidente Pedro Sánchez en Rabat durante la Reunión de Alto Nivel con Marruecos. Hasta entonces, Ceuta no había contado nunca con un paso comercial formal hacia el país vecino.

El primer cruce exitoso, logrado al tercer intento, abrió la puerta a una nueva forma de relación económica con Marruecos. Desde entonces, el flujo de camiones —aún limitado— ha sido constante. Cada expedición refuerza el funcionamiento de un sistema que hasta hace poco era solo una promesa sobre el papel.

El último envío, ejecutado sin el acompañamiento de técnicos gubernamentales, deja un mensaje claro: el proceso se está simplificando y el engranaje empieza a funcionar con autonomía. La Delegación del Gobierno lo valora como un avance clave en esta fase inicial.

Cristina Pérez, delegada del Gobierno, ya adelantó tras el primer pase de pescado por la frontera que el Ejecutivo central mantendrá su apuesta por facilitar el desarrollo económico de la ciudad. “Seguiremos trabajando para garantizar un flujo comercial eficiente y seguro”, reiteró entonces.

Nada está cerrado. España y Marruecos mantendrán reuniones bilaterales cada tres meses para revisar el funcionamiento de la aduana, introducir mejoras y ajustar el modelo si es necesario. “Si algo no funciona, se cambiará. El sistema es flexible”, subrayó Pérez.

Mientras tanto, la iniciativa privada empieza a moverse. Empresarios ceutíes ya trabajan en nuevas expediciones, esta vez con productos alimentarios y bienes diversos. Señales de que la aduana del Tarajal empieza a dejar de ser un símbolo para convertirse en una puerta real a nuevas oportunidades.