Un hombre de 64 años ha acabado detenido tras intentar cruzar la frontera del Tarajal con 117 kilos de hachís escondidos en cada rincón del coche. La Guardia Civil no se tragó su nerviosismo.
Agentes de la Guardia Civil de Ceuta han intervenido 117 kilos de resina de hachís durante un control de madrugada en el paso fronterizo del Tarajal. La droga iba perfectamente camuflada en dobles fondos y huecos naturales de un turismo de matrícula española. El conductor, un hombre de 64 años, residente en una provincia andaluza, ha acabado detenido por un presunto delito de tráfico de drogas.
La actuación tuvo lugar a las dos de la mañana. Nada fuera de lo habitual en un control fiscal, salvo por un detalle que no pasó desapercibido para los agentes: el conductor del vehículo, único ocupante, no supo sostener la mirada. Nervioso, evasivo. Esa actitud disparó las alarmas. Y acertaron.
Lo siguiente ya es protocolo: inspección a fondo. Y ahí estaba. En el techo, bajo el suelo, detrás de los parachoques. 1.170 pastillas rectangulares de lo que parece ser hachís, que suman, a falta del pesaje oficial, unos 117.000 gramos. Un alijo de los que no pasan desapercibidos ni en un juzgado ni en una aduana.
El arrestado ya ha pasado a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia. El coche ha quedado requisado y la droga, bajo custodia del Área de Sanidad de la Delegación del Gobierno. Mientras tanto, la Guardia Civil ha hecho públicas las imágenes del hallazgo.
Ceuta sigue siendo punto caliente para el narcotráfico de paso, y este tipo de incautaciones —con menos ruido del que merecen— nos recuerdan lo que se mueve, lo que se intenta colar y lo que no siempre se ve... si nadie lo mira con atención.