Sin Rodeos, con S. Iñesta

Nadar contra la niebla: las dos caras de la frontera de Ceuta

Ceuta vuelve a ser el escenario del drama migratorio: jóvenes marroquíes, muchos menores, cruzan a nado desde Castillejos mientras la ciudad sigue desbordada. ¿Hasta cuándo este silencio estructural?

Sin Rodeos

Bajo una densa niebla, decenas de menores marroquíes intentan alcanzar Ceuta a nado desde las playas de Castillejos. Una historia repetida cada verano que saca a la luz las grietas de una frontera saturada, un sistema roto y una política que no termina de mirar de frente.

En Ceuta, el escenario se repite: jóvenes marroquíes, muchos menores, lanzándose al mar desde Castillejos bajo una densa niebla para alcanzar la playa del Tarajal. Cada brazada lleva detrás angustia, miedo, una apuesta —casi suicida— por llegar y quedar atrapados en una ciudad al límite de su capacidad.

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Patrullera Arlanza, en aguas de Ceuta 

De un lado, la Gendarmería marroquí impide los intentos de cruce. Nueve embarcaciones, incluida una patrullera de la Marina Real, patrullan la costa. Y en España, la Guardia Civil resguarda el espigón con la patrullera Río Arlanza, cámara térmica incluida, raspando la niebla como quien rasca la piel del mar. Aun así, tres jóvenes lograron entrar esta mañana y fueron rescatados por la Cruz Roja.

Vi a un agente lanzarse al agua para detener a uno de esos chicos: un gesto extremo que resume este sistema fronterizo frágil y a la vez salvaje. Tampoco es suficiente que la prensa y los partidos celebren como héroes a los GEAS o manden notas de prensa agradeciendo "rápida y profesional actuación". Ceuta ya no puede resolver este drama sola, pero tampoco puede permitir que las soluciones solo pasen por exclusión.

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Los marroquíes arriesgan la vida cruzando a Ceuta

El sistema de acogida está colapsado. Una ciudad que debería albergar dignamente a un centenar de menores acoge de nuevo a cerca de 500. La Ciudad prepara, desde hace semanas, una salida de menores en breve, pero lo urgente no debe convertirse en lo normal.

¿Y qué hay del relato que molesta más contar? El relato de Marruecos como país que frena, rescata, actúa. En 2023 frustró más de 75.000 intentos de migración irregular, rescató a 16.800 personas y desmanteló 419 redes. Han regularizado a más de 50.000 migrantes y garantizado acceso a servicios esenciales. Todo eso, sin dejar de pagar más en controles cada año que lo que recibe de Europa.

Pero cuidado con el relato complaciente: Marruecos no es el culpable único, pero tampoco un Estado completamente desinteresado. Es un actor que, consciente o no, sostiene este sistema. Todo mientras en España y en la Unión Europea se reparten millones que acaban convertidos en titulares vacíos.

Operación Feriante zona de pre-embarque del Puerto
Operación Feriante zona de pre-embarque del Puerto

Cada verano llega la Operación Feriante: menores —o no— que se cuelan en camiones y ferris rumbo a Algeciras y la península. Es una coreografía de desesperación que se repite desde hace años sin que se transforme en una solución estructural. Decir que no lo esperábamos sería mentirnos a nosotros mismos.

En una ciudad pequeña como la nuestra, donde todos nos conocemos y sabemos más de lo que se publica, ya no basta con gestos heroicos ni palabras grandilocuentes. Ceuta exige políticas valientes, reparto real y un relato honesto que no sacrifique la dignidad de ninguna vida.

Porque esto no va solo de control. Va de humanidad. Va de orgullo colectivo. Va de dejar claro, sin rodeos, que perder el respeto nos cuesta mucho más que perder un clic.