A veces sucede que en el Pleno casi sin querer se acaba debatiendo de políticas públicas en el sentido más abstracto posible y menos concreto. Dos de las preguntas que planteaba este martes la oposición al Gobierno de la Ciudad ponían el foco en la juventud ceutí, castigada de forma especial, como grupo social, en casi todas las estadísticas posibles. Probablemente sólo líderes en volar del nido a kilómetros de distancia y otras regiones. Y nada queda claro tras casi una hora de cruces dialécticos. Primero entre la diputada del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta (MDyC), Nadia Mohamed, y el consejero de Comercio y Empleo, Nicola Cecchi, a cuenta del programa de primera experiencia laboral y luego entre el portavoz de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, y la consejera de Hacienda, Transición Económica y Transformación Digital, Kissy Chandiramani.
Pedía cuentas la diputada de MDyC al Gobierno por no haber concurrido a las ayudas habilitadas por el Estado para ese programa de Primera Experiencia Profesional a pesar de haberse aprobado en Pleno, precisamente a iniciativa de ellos. No era la panacea, pero algo era algo, un programa pensado para dar una oportunidad a jóvenes recién licenciados dentro de la propia Administración Pública, como becarios, algo muy común en administraciones como la Unión Europea o la de Estados Unidos y algo menos en la española. La razón, que el decreto que regulaba ese programa excluía de forma expresa a Ceuta y Melilla, según ha relatado Cecchi.
Lo ha negado la de MDyC, pero Cecchi ha aclarado que incluso a través de Delegación se ha trabajado para tratar de solventar ese escollo normativo sin éxito. Cecchi sólo ha podido ofrecer a MDyC tratar de incluir algo parecido en el próximo Plan de Empleo aún por arrancar y que es el grueso de los Planes de Empleo previstos para la Ciudad.
Eso sí, para defender su gestión, Cecchi ha recordado que para que el Plan de Empleo de corporaciones locales pudiera arrancar y dar servicio a demás a los colegios, la Ciudad se ha tenido que rascar las arcas para poner 1,5 millones de euros.
La diputada local por su parte no ha dejado pasar la oportunidad de criticar al Gobierno socialista por eso y por la demora en los Planes de Empleo, “sigue siendo un desastre la gestión”, ha afirmado mirando más a Delegación que al Pleno. Mohamed ha apuntado que si con la vivienda se van a poner fondos propios para construir, tal vez es hora de plantearse lo mismo para la inserción laboral de jóvenes.
Depresión juvenil
A renglón seguido, el diputado de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, preguntaba al Gobierno por la situación de depresión general que vive la juventud ceutí sin oportunidades para echar raíces y para trabajar en general. Mustafa ha empezado acusando al Gobierno de vivir “una realidad diferente a la que se vive en a calle”. Una “burbuja” de consecuencias nefastas, especialmente para la juventud local.
“Mientras la ciudad se muere ustedes aparecen vendiendo una situación idílica que sólo puede sonar como un verdadero sarcasmo para los miles de jóvenes ceutíes que viven sin horizonte alguno”, ha apuntado Mustafa. “Salgan de la Ceuta de los eventos, los congresos económicos y las fanfarrias y sientanl a realidad de sus gentes”, ha apostillado Mustafa.
De fondo, la falta de oportunidades para trabajar de la juventud y el no cumplimiento por parte del Gobierno de lo aprobado por el Pleno, un plan de empleo en colaboración con Cruz Roja y otro para dignificar los barrios, dirigido de forma exclusiva a la juventud ceutí. O también la creación de un CIS local para conocer los problemas de los ceutíes en general y, entre otros, también de los jóvenes en particular.
Después Mustafa leería un mensaje de una joven de 30 años, Suhaila, que da origen a la pregunta: “Me llamo Suhaila, tengo 30 años, nunca he tenido la oportunidad de trabajar a pesar de haberme formado, llevo un tiempo con insomnio, ansiedad y depresión. Si la sociedad me hubiera dado oportunidades hoy podría ser un adulto funcional”. Mustafa ha anticipado que el mensaje, obvio, no tiene rigor científico.
El planteamiento más político abstracto que concreto de Mustafa ha recibido una dura respuesta por parte de Chandiramani, que ha aprovechado para afear también al Gobierno de la Nación la falta de concreción de medidas de mejora para la sanidad pública local, como recogía el Plan Integral, o el abandono del proyecto del Brull, en el caso de Educación, o también que en los Planes de Empleo la Ciudad haya tenido que poner 1,5 millones para poder arrancarlos cuando antes no costaba nada a las arcas municipales y se siga sin saber qué va a pasar con el grueso de esas políticas.
Contra el “panorama absolutamente desolador” que ha trasladado Mustafa, Chandiramani ha insistido en el discurso del Gobierno, acusando a Mustafa de pintar esa realidad -algo que le ha valido un chorreo de cifras a cada cual más fea en la réplica-.
Chandiramani ha afeado a Mustafa que no aportara propuestas concretas para cambiar la situación y ha insistido en los esfuerzos llevados a cabo para tratar de virar el modelo económico de la ciudad tras el cierre de la frontera al comercio transfronterizo en 2019 para crear esa Ceuta azul, verde y digital. Y para validar la apuesta ha hecho referencia a la mejora del PIB local en estos años y de la afiliación a la Seguridad Social: “Con eso alcanza para ver que la realidad no es como nos la relata”, ha afirmado Chandiramani.
Mustafa le ha recordado a Chandiramani que son ellos, el PP, quien tiene en sus manos la gestión de la Ciudad y la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de los vecinos. Desde hace 20 años. No él.
Y todos los indicadores parecen haber empeorado desde entonces. “Yo me invento las cosas, dice. La Ciudad Autónoma de Ceuta tiene los datos de pobreza más altos de España y de Europa. Lo dicen organismos nacionales y europeos. La Ciudad tiene los datos de fracaso y abandono escolar más altos del país. Lo dicen organismos estatales no yo. La ciudad con los últimos datos tiene como perfil de desempleado, joven y mujer. Tampoco me lo invento”, ha contratacado Mustafa.
“Lo último del INE sobre la carencia material severa, nuestra tente no tiene condiciones materiales para vivir. Ceuta está a la cabeza y la media de esa carencia severa en nuestro país está en el 19 y en Ceuta es de un 36 por ciento, casi el doble. Y eso me lo invento yo, hay que tener cara”, ha afeado Mustafa.
Esos datos de carencia material se traducen en peor salud mental. Un estudio de Oxfam concluye que 6 de cada 10 jóvenes que la han sufrido han sentido tendencias suicidas.
Al fondo el problema de la falta de oportunidades es de arraigo. “Los hijos de la periferia se ven obligados a irse de Ceuta”, ha apuntillado Mustafa para evidenciar las consecuencias de esa falta de oportunidades.
Lo que nadie ha dicho es que en muchos casos los hijos del centro se van porque quieren ni tampoco que quizás las tendencias suicidas por la carencia material tiene también que ver con la imposición de un determinado modelo social y económico en el que sentirse un fracasado es tan sencillo como no tener 10 euros para gastar en el bolsillo.
Reflexiones políticas, debate, necesario para fijar el rumbo, aunque a veces se aparte de lo concreto. Al menos, la juventud ha de saber que hoy les han dedicado sus representantes públicos cerca de una hora a hablar de su principal problema, la fata de oportunidades.