La madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo volveremos a adelantar los relojes. A las 2:00 serán las 3:00 (en Canarias, de 1:00 a 2:00). Un gesto rápido, casi mecánico, que hacemos cada año sin darle demasiadas vueltas. Pero ese salto de sesenta minutos no pasa desapercibido para el cuerpo.
Nuestro organismo funciona siguiendo un reloj interno que marca cuándo dormimos, cuándo tenemos hambre o cuándo estamos más activos. Y mover las agujas una hora basta para desajustarlo. Según datos de noVadiet, tres de cada cuatro personas notan algún efecto negativo: sueño revuelto, cansancio, falta de concentración… una especie de jet lag casero que dura unos días.
¿Qué cambios notamos?
Los expertos de noVadiet resumen los efectos más habituales:
1. El sueño se descoloca
La melatonina —la hormona que nos prepara para dormir— se produce cuando baja la luz. Si adelantamos el reloj, ese mecanismo se confunde. Por eso cuesta conciliar el sueño, nos despertamos antes o sentimos que no descansamos igual. El cambio al horario de verano suele notarse más porque “perdemos” una hora.
2. Más cansancio del habitual
Dormir peor se nota al día siguiente. Es normal arrastrar somnolencia, flojera o falta de energía tanto en el trabajo como en los estudios o el deporte.
3. Menos concentración
El cerebro también necesita reajustarse. Durante los primeros días es habitual sentirse más disperso o tardar más en completar tareas que requieren atención.
4. Cambios de humor
Dormir mal afecta al ánimo. Irritabilidad, apatía o sensibilidad emocional son reacciones frecuentes, aunque temporales.
5. Alteraciones del apetito y la rutina
El reloj interno también influye en el metabolismo. Puede cambiar el apetito, aparecer molestias digestivas o costar más mantener los horarios habituales de comida, ejercicio o exposición a la luz.
¿Cómo podemos llevarlo mejor?
La adaptación llega sola, pero hay formas de suavizar el proceso. Los especialistas recomiendan:
Ajustar el sueño poco a poco
Adelantar la hora de acostarse entre 15 y 30 minutos los días previos ayuda mucho.
Cuidar la higiene del sueño
Evitar pantallas y estimulantes antes de dormir, crear una rutina relajante y mantener horarios regulares facilita un descanso más profundo.
Aprovechar la luz natural
Salir a la calle, caminar o hacer ejercicio al aire libre ayuda al cerebro a sincronizarse con el nuevo horario.
Mantener horarios de comida estables
Comer siempre a la misma hora y seguir una dieta equilibrada contribuye a estabilizar la energía.
Apoyarse en suplementos
La jalea real combinada con taurina, maca, nuez de cola o vitaminas puede aportar un extra de vitalidad. También los multivitamínicos con ingredientes naturales como el ginseng o la propia jalea real.
Actividad física moderada
No hace falta machacarse en el gimnasio. Caminar, hacer yoga o estiramientos suaves ayuda a activar el cuerpo y mejora el sueño.