La alerta por rabia en Ceuta ya es historia. La Ciudad Autónoma ha dado por cerrado oficialmente el foco declarado en septiembre, después de medio año de vigilancia sin un solo susto. El BOCCE de este martes lo confirma: no hay nuevos casos, no hay focos secundarios y las restricciones que llevaban meses en marcha quedan anuladas.
El episodio comenzó el 24 de septiembre de 2025, cuando un positivo obligó a activar el nivel 1 de alerta. Desde entonces, el día a día de veterinarios, técnicos y responsables sanitarios ha sido menos visible que la alarma inicial, pero igual de intenso: inspecciones, controles, seguimiento de animales sin identificar, análisis de cadáveres y cualquier pista que pudiera encender otra vez la señal roja.
Nada. Ni un síntoma sospechoso.
Un engranaje institucional que se activó rápido
La declaración del foco puso en marcha un mecanismo que, aunque suene burocrático, funcionó con rapidez. Se coordinó a todos los organismos implicados bajo el Plan de Contingencia nacional y se lanzó una alerta ciudadana para localizar a cualquier persona que hubiera tenido contacto con el animal infectado. La prioridad era clara: cerrar el círculo cuanto antes.
Seis meses después, el semáforo vuelve al verde
Con los informes técnicos en la mano, la conclusión es sencilla: la situación está controlada. La Ciudad restablece el Nivel de Alerta 0 y todas las medidas extraordinarias quedan sin efecto. Ni restricciones sobre animales, ni controles adicionales, ni limitaciones que recordaban que Ceuta había estado en modo vigilancia.
La ciudad vuelve a la normalidad, aunque con una lección aprendida: la rapidez de respuesta y la colaboración entre instituciones y ciudadanía han sido clave para que el episodio no pasara de un susto.