El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha denunciado este miércoles la crítica situación de la salud mental pública en la ciudad autónoma, especialmente en el ámbito infanto-juvenil, donde actualmente no existe ningún psiquiatra en activo. Ante el colapso del sistema asistencial, la organización no descarta trasladar el caso a la Fiscalía de Menores si no se adoptan medidas urgentes.
La denuncia se produce tras la baja médica de uno de los dos psiquiatras que atendían a la población adulta, lo que deja al Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) con un único profesional en planta y otro en consultas externas para cubrir toda la demanda. La situación es aún más alarmante en la atención infantil, completamente desatendida desde hace semanas, ya que la única especialista de psiquiatría infantil también permanece de baja sin sustitución.
“El sistema está colapsado y los menores de Ceuta están completamente desprotegidos”, ha advertido el SMC, que recalca que la psiquiatría infantil es una especialidad distinta a la de adultos y que requiere de profesionales con formación específica. La falta de atención impide el seguimiento de casos graves, como trastornos del neurodesarrollo, ideaciones suicidas o tratamientos farmacológicos que exigen supervisión médica especializada.
La organización sindical acusa a las autoridades sanitarias de invisibilizar a Ceuta y recuerda que no se trata de una mera cuestión administrativa, sino de una emergencia con implicaciones directas en la salud y el bienestar de la ciudadanía. “No más promesas vacías. Ceuta no puede seguir siendo invisible”, subraya el comunicado.
El SMC insiste en la necesidad de aplicar con urgencia medidas efectivas, entre ellas la declaración de Ceuta como ‘área de difícil cobertura y desempeño’, un instrumento ya utilizado en otras comunidades autónomas para facilitar la contratación de personal sanitario en zonas con graves carencias estructurales.
“Lo que ocurre en esta ciudad es una emergencia sanitaria. La única respuesta que hemos recibido ante esta situación es el silencio, una indiferencia institucional que roza lo inhumano”, lamenta el sindicato. En su opinión, la falta de actuación ya no puede calificarse de simple negligencia, sino de una irresponsabilidad con posibles consecuencias irreversibles.