Los ahogamientos representan un importante problema de salud pública, y por ello, las Naciones Unidas han establecido el 25 de julio como el Día Mundial para su Prevención. Esta jornada tiene como objetivo recordar la importancia de tomar medidas preventivas que eviten muertes por esta causa.
En el año 2024, en Melilla y Ceuta solo se registró un ahogamiento en cada ciudad, de los 421 casos documentados en toda España, según el Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación de Salvamento y Socorrismo. A pesar de estas cifras relativamente bajas, es fundamental seguir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, que ha elaborado una Guía para las familias con consejos para evitar riesgos y disfrutar de un verano seguro en actividades de ocio acuático.
Entre las medidas de prevención más efectivas se incluyen:
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Instalar barreras para limitar el acceso al agua en piscinas y zonas acuáticas.
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Enseñar a nadar a niños y niñas en edad escolar.
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Instruir en competencias básicas de seguridad acuática: significado de banderas, uso de chaleco salvavidas, reacción ante corrientes de resaca, y maniobras básicas de rescate y reanimación.
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Formar a adultos del entorno en rescate seguro y reanimación cardiopulmonar (RCP).
También se recomienda asegurar que las piscinas cuenten con medidas de seguridad adecuadas, como la presencia de socorristas y vallado perimetral, para evitar que menores accedan libremente. La vigilancia constante es clave, tanto cuando los menores están en el agua como cerca de ella.
Si una persona, adulta o menor, no sabe nadar o nada con dificultad, debe utilizar siempre un chaleco de flotación. Los flotadores hinchables no son seguros ni recomendables.
En la playa, es vital respetar las banderas y enseñar a los menores su significado:
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Verde: baño sin peligro.
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Amarilla: baño con precaución, solo hasta la cintura.
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Roja: prohibido bañarse.
Es aconsejable elegir playas con vigilancia activa y seguir siempre las indicaciones de los socorristas. Incluso si el mar parece tranquilo, no se deben ignorar las señales establecidas.
Para lanzarse de cabeza al agua, es imprescindible conocer la profundidad. Saltar sin verificar puede provocar lesiones graves en la cabeza o espalda. Lo mismo aplica a saltos desde balcones, puentes, árboles o trampolines.
Antes de entrar al agua, se debe comprobar su temperatura. Tanto el agua excesivamente fría como los jacuzzis muy calientes pueden tener consecuencias negativas para la salud. Si se experimenta cansancio, frío o malestar, lo más prudente es salir del agua y pedir ayuda.
Bañarse de noche o tras haber consumido alcohol es extremadamente peligroso, ya que disminuye la capacidad de reacción y aumenta el riesgo de que nadie pueda auxiliar en caso de emergencia.
En el mar, se recomienda nadar cerca de la orilla. Ir demasiado lejos requiere gran esfuerzo y puede provocar agotamiento. En caso de sentirse arrastrado por una corriente, lo correcto es nadar paralelo a la orilla hasta salir de la zona peligrosa y luego regresar. Las colchonetas y objetos hinchables deben usarse con cautela, ya que pueden ser arrastrados mar adentro con facilidad.
Para más recomendaciones, se puede consultar la Guía para las familias del Ministerio de Sanidad.