Día Mundial contra el Cáncer

Humanizar el cáncer: cuando la atención va más allá del tratamiento

Escuchar al paciente, acompañarlo y entender todo lo que rodea a la enfermedad. Con esa premisa se ha celebrado en Ceuta una jornada dedicada a humanizar el cáncer y a reivindicar una atención más cercana y completa

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Poner a la persona en el centro, escuchar al paciente y mirar el cáncer más allá de la enfermedad. Ese ha sido el hilo conductor de la jornada “Humanizar el cáncer: una responsabilidad compartida”, organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Ceuta, celebrada este martes en el Centro del Mayor de la Plaza de los Reyes, con la participación de profesionales sanitarios, representantes institucionales y pacientes.

La humanización de la atención oncológica ha centrado el debate de este encuentro promovido por la AECC de Ceuta, concebido como un espacio de reflexión compartida para recordar que el abordaje del cáncer no puede limitarse al diagnóstico y al tratamiento clínico. Que la enfermedad impacta en la vida laboral, social, emocional y familiar de quien la padece. Y que atender todo eso también es hacer salud.

Desde distintos ámbitos sanitarios y sociales, los ponentes han coincidido en una idea común: curar cuando se puede y cuidar siempre, entendiendo el proceso oncológico como un camino que requiere acompañamiento constante. Desde el área médica, la doctora Hanan Ahmed ha aportado la visión oncológica, mientras que el Colegio de Enfermería de Ceuta ha puesto sobre la mesa el papel esencial de la enfermería en el cuidado diario y cercano de los pacientes.

Los cuidados paliativos han tenido también un espacio propio de la mano del doctor Gabriel Pérez, abordando la atención integral en las fases más delicadas de la enfermedad, mientras que el Colegio de Psicólogos de Ceuta ha subrayado la importancia del acompañamiento emocional y psicológico, tanto para los pacientes como para sus familias.

El encuentro se ha completado con la mirada institucional. El director de Atención Primaria, Juan Carlos Mata, y la directora general de Sanidad de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Rebeca Benarroch, han analizado el papel de las administraciones en la construcción de un modelo sanitario más humano, coordinado y sensible a las necesidades reales de las personas.

Ana Cortina, gerente de la AECC en Ceuta, ha puesto voz a lo que muchos pacientes trasladan a la asociación. “Hemos escuchado a los pacientes y todos nos han dicho lo mismo: se les pone un tratamiento, se habla de la enfermedad, pero no se ve todo lo que conlleva”, ha explicado. Un impacto que alcanza al entorno laboral y social, a la nutrición, al ejercicio físico y, de manera muy especial, a la salud psicológica.

“Ese impacto que tiene cuando te dan la noticia… todo se te para”, ha relatado Cortina, insistiendo en la necesidad de que, en ese momento clave, el paciente no esté solo. “Reivindicaban que el día que te digan que tienes cáncer haya alguien allí, no solo el médico, también apoyo psicológico”, ha señalado.

Dar voz a los pacientes es, para la AECC, una cuestión central. “Te dicen la enfermedad, te explican la quimio y la radio, pero luego hay muchas consecuencias”, ha advertido la gerente, respaldando esa afirmación con datos que hablan por sí solos. Solo en 2025, la asociación ha atendido en Ceuta a 440 personas entre pacientes y familiares. De ellas, 156 necesitaron atención psicológica, pero más de 300 requirieron atención social.

Una atención social que va mucho más allá de los trámites administrativos. Incluye ayudas económicas, bonos de alimentación, material ortopédico como sillas de ruedas, andadores o camas, y un seguimiento constante de las necesidades, que cambian con el tiempo. “Cuando llega un paciente a la asociación, lo atiende un trabajador social, se detectan sus necesidades y se le acompaña en todo el proceso”, ha explicado Cortina. “A lo mejor al principio es una cosa y, meses después, se convierte en otra. Siempre hay alguien para verlo y ayudar”.

La jornada ha dejado un mensaje claro: humanizar el cáncer no es un complemento, es una obligación compartida. Escuchar, acompañar y sostener también forma parte del tratamiento. Y hacerlo, además, es una forma de dignificar la atención sanitaria y de no dejar a nadie solo cuando más lo necesita.