El Sindicato de Enfermería alerta del primer incidente grave en un colegio ceutí por la ausencia de personal sanitario. El alumno fue trasladado al hospital tras una clase de Educación Física. El centro solo cuenta con enfermera dos días a la semana.
El reloj marcaba las 10:22 de la mañana cuando una profesora del Colegio La Inmaculada se vio obligada a marcar el 112. Un alumno, tras una clase de Educación Física, se quejaba de un fuerte dolor torácico. No había enfermera escolar. No había margen para la duda. El 061 acudió, trasladó al menor al Servicio de Urgencias y, por suerte, todo quedó en un susto. Pero el Sindicato de Enfermería SATSE lo tiene claro: este episodio no debería haber ocurrido.
La denuncia pública de SATSE no solo pone el foco en el incidente, sino en la estructura que lo permite. La Inmaculada cuenta con enfermería escolar solo dos días a la semana. El resto del tiempo, el profesorado se enfrenta solo a situaciones que requieren atención sanitaria inmediata. Y no es un caso aislado.
El curso arrancó con 12 enfermeras escolares en Ceuta, aunque se ofertaron 14 plazas. En breve, serán solo 10, debido a bajas de maternidad. El modelo, basado en Planes de Empleo, vuelve a mostrar sus costuras. “La única forma de prestar un servicio real, de calidad, organizado y eficiente es garantizar la presencia diaria de un enfermero o enfermera escolar en cada centro educativo”, afirma Elisabeth Muñoz, secretaria general autonómica de SATSE.
Más que urgencias: salud mental, prevención y vínculo
La figura de la enfermera escolar no se limita a atender emergencias. SATSE recuerda que su papel es clave en la detección precoz de enfermedades crónicas o agudas, pero también en la identificación de hábitos nocivos, problemas de salud mental, trastornos de conducta alimentaria, consumo de sustancias, violencia de género y acoso escolar.
Además, colabora con el profesorado en la sensibilización sobre enfermedades de transmisión sexual y actúa como puente entre la comunidad educativa y los recursos sanitarios y sociales. Su presencia contribuye a crear entornos escolares más seguros, más saludables, más humanos.
Una inversión en salud, reconocida por la OMS
La Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales coinciden: contar con personal de enfermería en los colegios es una inversión en salud a corto, medio y largo plazo. Porque los hábitos que determinan nuestra salud se forjan en la infancia y la adolescencia. Y los colegios son el lugar idóneo para aprender a cuidarnos.
Ceuta no puede seguir dando la espalda a esta realidad
Mientras Melilla garantiza una enfermera por centro, Ceuta se queda atrás. El incidente en La Inmaculada no es solo un aviso: es una llamada a la responsabilidad institucional. Porque la salud no espera. Y porque cada minuto sin cobertura es un riesgo que no deberíamos asumir.