La protesta por la sanidad pública que este miércoles recorrerá Ceuta no nació en un despacho ni en un comité de expertos. Nació en un grupo de WhatsApp, en conversaciones de madres agotadas, en familias que llevan años chocando contra un sistema que —dicen— no funciona. Y nació, sobre todo, del empeño de una mujer: Holaya Abdel‑lah, presidenta de la Asociación TDAH Ceuta.
Holaya habla con la Constitución en la mano. Literalmente. “Quiero nombrar el artículo 41 y el 43”, insiste. No es una pose jurídica: es su forma de recordar que la salud pública no es un favor, sino un derecho. El 41 garantiza la Seguridad Social; el 43, la protección de la salud. “Pues eso es lo que estamos reclamando”, resume.
Pero llegar hasta este miércoles ha sido casi una carrera de obstáculos. Tres convocatorias, tres cancelaciones. “La primera por el luto nacional. La segunda por la alerta naranja. Y la tercera por la previsión de lluvia del jueves”, explica. Al final, la manifestación se adelanta un día: será este miércoles a las cinco de la tarde. “La salud pública es de todos y hay que cuidarla”.
Un temporal que dejó algo más que olas
Holaya no habla de oídas. Habla desde la experiencia de quien ha visto cómo un temporal puede dejar a Ceuta aislada… y a sus pacientes también.
“Cuando el INGESA se basa en trasladar enfermos a la península, ¿qué pasa cuando no hay barcos? Que las familias cancelan citas y vuelven a empezar de cero”, denuncia. Recuerda incluso el caso de dos bebés trasladados gracias a Salvamento Marítimo. “La sanidad de Ceuta no puede depender del mar”.
Y ahí enlaza con lo que para ella es el núcleo del problema: la falta de profesionales. “No necesitamos estructuras, necesitamos que vengan y se queden. Que vean Ceuta como un paraíso laboral, no como un sitio de paso”.
“El INGESA es el verdadero culpable”
Holaya no se esconde. “El INGESA es el verdadero culpable de lo que nos está pasando”. Y recalca que no hay siglas detrás de esta protesta. “No estamos con ninguna formación política. Gobierne quien gobierne, la sanidad se defiende”.
La lista de colectivos que se han sumado crece: Plataforma por la Sanidad Digna, la barriada Príncipe Alfonso, el Sindicato Médico, SATSE… “Pero esto no es cosa de asociaciones. Nos afecta a todos”.
Ella misma lo vive en primera persona: es diabética y no tiene endocrino en Ceuta. “He tenido que recurrir a la sanidad privada. Y porque he podido. Muchas familias no pueden”.
La salud mental, la herida que no cierra
Si hay un punto que la quiebra, es la salud mental infantil y juvenil. “Hoy en día no hay ningún especialista en Ceuta”, lamenta. Y cuenta un episodio que aún le pesa: un menor en plena crisis, sin psiquiatra disponible, atendido por sanitarios que no sabían cómo actuar y que acabaron llamando a la Policía. “Lo sedaron. Pero esa no es la solución”.
Recibe mensajes a diario. Uno la marcó especialmente: una madre cuya hija había intentado suicidarse dos veces. “Yo no soy profesional. Soy integradora social. Y madre. Hacemos lo que podemos, pero no es suficiente”.
“Que salgamos todos. Ceuta es de todos”
Holaya no pide grandes discursos. Pide presencia. “Que salgamos todos a la calle antes de que sea demasiado tarde”. Y pide también cambios en la gestión. “Si estos gestores no valen, que entren otros. Y si los otros lo hacen mal, volveremos a salir”.
Lo que no acepta es la resignación. “No seamos sumisos. Los derechos se defienden en la calle, no desde el sillón”.
La lista de carencias que enumera es larga: listas de espera eternas, falta de especialistas, una única psicóloga para toda la ciudad, familias endeudándose para poder tratar a sus hijos fuera. “Nos tienen como números, no como pacientes”.
Este miércoles, a las cinco, Holaya quiere ver a Ceuta en la calle. No por ella, dice, sino por todos. “Porque la salud pública es de todos. Y porque ya está bien”.