El Partido Popular de Ceuta denuncia que la ciudad ha permanecido más de 40 días sin ningún psiquiatra en activo y que la psiquiatría infantil lleva meses sin especialista, lo que ha obligado a derivar a pacientes —adultos y menores— a la península, con el impacto emocional y logístico que ello supone para las familias.
El 1 de septiembre, cuatro meses después, el Gobierno ha remitido su respuesta oficial a las preguntas registradas por el PP el 18 de mayo, sosteniendo que la plantilla orgánica de cuatro plazas estaba “100% cubierta”, que las incidencias son “coyunturales” y anunciando la futura incorporación de dos psiquiatras con perfil infanto-juvenil. Ese mismo día se reincorporó un único especialista presencial en Ceuta, para los más de ochenta mil habitantes; una reincorporación insuficiente que, además, no cubre las guardias, dejando en la práctica descubierta la atención de urgencias y el seguimiento adecuado de los pacientes.
El Gobierno califica como “sobrevenidas y coyunturales” ausencias largas y previsibles —como la baja de más de diez meses de la única psiquiatra infantil o el embarazo y maternidad que suponen casi dos años de ausencia de otra especialista—. Estas situaciones requieren planificación y sustituciones, no excusas. Llamar “coyuntural” a meses sin psiquiatría infantil no es asumir responsabilidades: es negar la evidencia.
En este contexto, el INGESA no puede justificar las derivaciones a la península ni las consultas telefónicas como si fuesen una atención psiquiátrica aceptable en Ceuta. Esto es mucho más serio de lo que plantea el Instituto. Quienes realmente tienen a su cargo a personas con problemas de salud mental —incluidos niños y jóvenes con TEA, TDAH o autismo— saben lo que supone trasladarse a la península y ser atendidos en cada ocasión por un médico distinto. Esa discontinuidad no garantiza un tratamiento adecuado y añade sufrimiento a familias que ya cargan con una enorme dificultad.
El Partido Popular de Ceuta exige al Gobierno y al INGESA la incorporación inmediata de los dos psiquiatras anunciados, con fecha y nombre; un refuerzo estable que garantice también las guardias de urgencias; la aceptación de apoyos externos disponibles hasta normalizar la plantilla; y un compromiso verificable con la salud mental en Ceuta, alineado con el Plan de Acción 2025-2027 pero con medidas específicas para nuestra ciudad.
“La salud mental en Ceuta está desatendida en su conjunto. Faltan psiquiatras para adultos y para menores, no se cubren las bajas de larga duración y se intenta presentar como coyuntural lo que es estructural. Ceuta merece una atención digna y exigimos al Gobierno que actúe ya, porque la salud mental de nuestros pacientes, especialmente de nuestros niños, no puede esperar”.