Ponerse en la piel de la vejez: una lección de empatía en la Semana de la Discapacidad

José Luís Cabezas Casado, doctor en Gerontología, acerca la realidad de las personas mayores a través de una experiencia inmersiva con su simulador de envejecimiento. En una ponencia dinámica y emotiva, los asistentes vivieron en primera persona las limitaciones físicas y sensoriales asociadas a la vejez, fomentando la empatía y el respeto hacia quienes atraviesan esta etapa de la vida
José Luis Cabezas, simulación de vejez / E. Arteaga
photo_camera José Luis Cabezas, simulación de vejez / E. Arteaga

La segunda jornada de la VI Semana de la Discapacidad y Accesibilidad Universal en Ceuta ha traído una ponencia en la que el público ha podido participar y de la que todos los presentes se han llevado una grata experiencia. A primera hora de la tare, José Luís Cabezas Casado llegaba al salón de actos del Campus Universitario cargado con todos los componentes del que resulta ser un simulador de envejecimiento. Este atuendo, compuesto de varias piezas, ha sido el eje central de su ponencia, haciendo partícipes a los presentes para que llevasen “el peso de la edad”.

 

 

Profesor en las Facultades de Psicología y Trabajo Social, además de Doctor en Gerontología de la Universidad de Granada, Cabezas Casado, ha contribuido a la mejora de la calidad de vida de enfermos terminales geriátricos, ejerciendo una labor activa en el desarrollo de la empatía hacia las personas mayores. Varios premios como el de Escucha 2016, del Teléfono de la Esperanza, han contribuido en que este doctor pueda acercar la realidad de las personas mayores a los que, aún, no lo son.

Simulador de Vejez, J.L.Cabezas / E. Arteaga
Simulador de Vejez, J.L.Cabezas / E. Arteaga

“La idea es que empaticemos con las personas mayores sabiendo qué es lo que sienten”, explica Cabezas, quien, a través de este experimento, pretende provocar el desarrollo de la comprensión hacia los dolores, achaques o síntomas que padecen los mayores. “Tengo estudiantes que han llorado al realizar esta simulación, emocionados, porque han comprendido que es real”, confiesa el doctor en Gerontología, “entienden que las quejas de su abuelo o abuela, que está en su casa o que ya no está, son reales”, añade.

Asimismo, menciona la importancia de mejorar la situación de las personas mayores, aquellas que, en ocasiones, quedan solas y son olvidadas por sus familias. “El objetivo es que las personas mayores ocupen el lugar que se merecen”, manifiesta, “porque, todos, si tenemos suerte, algún día llegaremos a ser mayores y querremos vivir esa etapa con la mejor calidad de vida”, apostilla.

Simulador de vejez, J.L.Cabezas / E. Arteaga
Simulador de vejez, J.L.Cabezas / E. Arteaga

Durante la que ha sido una ponencia divertida, entretenida y dinámica -y las risas de los asistentes lo corroboran-, José Luís Cabezas ha tratado de trasladar el mensaje de que hacerse mayor es una fortuna y que la percepción de uno mismo repercute en cómo vamos a pasar esa etapa de la vida. Para hacerlo de la forma más científica y directa posible, el doctor ha seleccionado a voluntarios del público para ataviarles con cada uno de los componentes de este traje de la vejez. Estos, están vinculados con los achaques o dolores que van desarrollándose con la edad, como opacidad del cristalino del ojo, restricción del campo visual, sordera, restricción e la movilidad de la cabeza, rigidez articular, pérdida de fuerza y reducción de la coordinación, entre otros.

José Luís Cabezas Casado, doctor en Gerontología y Psicología UGR

Para ello, se han utilizado unas coderas de disminución de la fuerza, que limitan la capacidad de agarre, cubrezapatos que provocan una marcha inestable, gafas que simulan degeneración macular, desprendimiento de retina, cataratas y retinopatía diabética. Y una larga lista de componentes que han provocado que los asistentes se conviertan en personas mayores, con joroba, con sordera e incluso con Parkinson. Y es que, el experimento, también dispone de unos guantes que provocan espasmos en las manos, haciendo un símil con los movimientos involuntarios de las personas que sufren esta enfermedad.

Finalmente, una voluntaria se colocó casi todos los componentes y, a petición del ponente, realizó un paseo por el salón de actos. El resultado: una persona aparentemente mayor en cuanto a movimientos, falta de audición y pérdida de visibilidad.

Con esto, el profesor, de una forma dinámica y distendida ha llevado a cabo a ponencia con un trasfondo enriquecedor y emotivo. Empatía y personas mayores, dos conceptos que, a priori van por separado, han sido entrelazados gracias a los conocimientos y la implicación de José Luís Cabezas Casado.