Un respiro para empezar el año: ADEN retoma sus talleres de gestión emocional con Nisha Chabaldas

Un grupo de usuarios de ADEN participa en un nuevo taller de tapping, una herramienta que combina gestión emocional y bienestar físico. La actividad, guiada por Nisha Chabaldas, vuelve a la asociación tras la buena acogida del año pasado

Taller de tapping en ADEN /  M. Zapico
photo_camera Taller de tapping en ADEN / M. Zapico

En la sede de la Asociación ADEN, mientras los usuarios van llegando a cuentagotas —el frío y los resfriados de enero no perdonan—, el ambiente tiene algo de ritual conocido. No es la primera vez que se reúnen para esto. Ni la segunda. Es la tercera. Y aun así, lo esperan como quien vuelve a un lugar donde el cuerpo, por fin, se relaja.

El taller de tapping —o Técnica de Liberación Emocional— vuelve a abrir el año en ADEN. Lo imparte, como siempre, Nisha Chabaldas, que ya es casi de la casa. Y lo coordina Macarena Berruezo, fisioterapeuta de la asociación, que conoce bien lo que este espacio significa para los usuarios.

“Les encantó desde el primer día”

Macarena lo cuenta con la naturalidad de quien habla de algo que funciona: “Es la tercera vez que lo hacemos. El año pasado lo hicimos dos veces y les encantó. Es una técnica maravillosa para aprender a gestionar emociones y controlar esos momentos de ansiedad que, por desgracia, todos ellos sufren”.

La idea de repetir surgió sola. En el primer trimestre del curso volvieron a programarlo y, hace unas semanas, Nisha se puso en contacto de nuevo. “Nos pareció perfecto empezar el año trabajando un poquito las emociones”, dice Macarena mientras mira la puerta, pendiente de quién entra y quién no. El tiempo está “fatal”, recuerda, y eso siempre pasa factura: “Hoy un par de ellos han avisado porque están resfriados o tenían médico. Pero yo creo que los diez seguro llegamos”.

Lo que sí tiene claro es que el taller se ha ganado su sitio: “Sabíamos que íbamos a repetir. Y además Nisha siempre se ofrece de manera altruista. Nosotros encantados”.

Parar, sentir, aceptar

Cuando Nisha explica en qué consiste el tapping, lo hace desde un lugar muy cotidiano, casi íntimo. Nada de grandes teorías. Habla de algo que todos hemos sentido alguna vez: ir acelerados, notar que la cabeza va por un lado y el cuerpo por otro.

“El tapping te ayuda a gestionar las emociones. A parar un poco, darte cuenta de lo que estás sintiendo y aceptarlo”, resume. Y ahí pone el acento: en aceptar. Porque, según explica, solemos pelear con lo que sentimos. “Rechazamos la tristeza, el enfado… cuando es al revés. Si empiezas a sentirlo y aceptarlo, se va calmando”.

La técnica, además, tiene un efecto físico que los usuarios notan enseguida: “Si tienen un dolor de hombro, mejora. Si sienten pesadez en el pecho, disminuye. Todo está relacionado. Cuando una emoción se queda estancada, el cuerpo lo nota”.

Macarena asiente cuando escucha esto. Desde su mirada de fisioterapeuta, lo ve cada día: “Puedes trabajar la parte física todo lo que quieras, que mientras la emocional no se toque, no va a mejorar. Van de la mano”.

Emociones que no son “malas”

En el taller se habla sin miedo de emociones que solemos esconder. Tristeza, enfado, miedo. Nisha lo explica con una claridad que desmonta prejuicios: “No hay emociones negativas. Si pierdes a alguien, es normal sentir tristeza. Y viene bien sentirla. Si no, se queda estancada y aparece en forma de dolor físico”.

El enfado, añade, también tiene su función: “Te ayuda a poner límites”. Y el miedo, lejos de ser un enemigo, “te protege”. El problema no es sentirlo, sino quedarse atrapado en él.

Una herramienta para llevarse a casa

Lo que más valora Nisha de estos talleres es que no dependen de ella. “Lo bonito es que ellos pueden usarlo solos. Si se sienten nerviosos, hacen un poco de tapping y notan que funciona”.

Por eso lo imparte también en colegios, asociaciones, centros de yoga y hasta online. Cree que debería enseñarse desde pequeños: “Ayuda muchísimo a gestionar lo que sienten”.

Macarena coincide: “Es súper importante. Y aquí lo vemos cada día”.

Un comienzo de año con calma

Mientras los usuarios terminan de llegar, el taller está a punto de empezar. No hay solemnidad, ni discursos, ni grandes preparativos. Solo un grupo de personas dispuestas a escucharse un poco más y a soltar lo que pesa.

En ADEN, el año arranca así: con un rato para respirar, tocarse los puntos de tensión y dejar que el cuerpo y la emoción vuelvan a encontrarse. Una pequeña rutina que, para muchos, marca la diferencia.