Quejas por la atención en el SUAP del centro de salud de Otero

El dolor no es urgencia, según un médico de Urgencias del SUAP de Ceuta

“Me dijo que podía patalear, pero si él decía que no era una urgencia, no lo era”. El relato de un paciente en el SUAP de Otero vuelve a poner sobre la mesa las quejas por la atención en las urgencias

Urgencias Otero
photo_camera Centro de Urgencias de Atención Primaria de Ceuta

Un vecino de Ceuta ha decidido poner voz a una experiencia que, asegura, no desea a nadie. Ocurrió en el Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) del centro de salud de Otero, adonde acudió con un dolor de espalda tan intenso que apenas podía moverse. Porque ¿cómo mide un médico la intensidad del dolor con sólo echar un vistazo?

Ni siquiera había entrado aún en consulta cuando escuchó al médico de guardia —el único esa noche— sentenciar que aquello “no era una urgencia” y que debía ir a su médico de cabecera. Según relata, la trabajadora del mostrador evitó repetir esa afirmación, consciente de que el centro ya había acumulado quejas y críticas por episodios similares.

La consulta no mejoró la situación. El facultativo le pidió la tarjeta sanitaria y, tras preguntarle cómo había llegado al centro, volvió a insistir en que su dolencia no justificaba la atención urgente. “Me dijo literalmente que eso no era una urgencia y que tenía que ir a mi médico de cabecera”, explica el paciente.

El vecino sostiene que el dolor era insoportable, pero el médico no dio su brazo a torcer. “Me dijo que podía patalear y decir lo que quisiera, pero que si él decía que no era una urgencia, no lo era”, relata, todavía sorprendido por el tono del trato recibido.

Finalmente le administraron una inyección, aunque ni siquiera fue el propio médico quien lo atendió durante el proceso. “Se fue fuera de la consulta. Me dieron el papel, lo dejaron en una esquina, me pincharon y ya está”, cuenta, describiendo una atención rápida y distante.

En el informe médico, añade, consta que llegó andando y que podía levantarse y sentarse, un apunte que interpreta como una forma de minimizar su estado. Resume la experiencia como un trato “sin ganas” y confiesa haber tenido la sensación de que su atención dependía más del ánimo del médico que de su situación clínica.

Por todo ello, reclama algo tan básico como un trato más humano y recuerda que las urgencias no deberían medirse solo por cómo llega una persona al centro, sino por el dolor y la realidad de quien pide ayuda. La próxima vez, quizá haya que pedir una ambulancia a domicilio para que se considere una urgencia.