Efeméride

Cuando un temporal de levante venció al dragaminas 'Guadalete'

Un 25 de marzo de 1954, el dragaminas "Guadalete" perdió su batalla contra la furia del Estrecho de Gibraltar. Siete décadas después, la historia del naufragio sigue siendo un doloroso testimonio de los peligros del mar

Guadalete

La memoria de Ceuta conserva, grabada en piedra, la tragedia que se consumó un 25 de marzo de 1954 en las turbulentas aguas del Estrecho de Gibraltar. Esa tarde, el dragaminas 'Guadalete' (DM-5), desgarrado por los elementos y las adversidades, se hundía a unas 19 millas al este de Ceuta y a 30 millas al sur de Marbella, arrebatando la vida de 34 hombres de su dotación.

Monumento a la tragedia del Guadalete
Monumento en recuerdo de la tragedia del 'Guadalete' / S.I.

Había zarpado la noche anterior, 24 de marzo, con rumbo a Melilla para patrullar la costa norte de África, enfrentando un fuerte temporal de levante. Pero lo que comenzó como una misión rutinaria pronto se tornó en una lucha desesperada contra el destino. La calidad deficiente del carbón, junto con un diseño inapropiado de la embarcación para las aguas turbulentas del Estrecho, conspiraron contra este buque de alma valiente pero cuerpo vulnerable.

Apenas despuntaba la madrugada del día fatídico cuando el jefe de máquinas comunicó lo inevitable: el 'Guadalete' no podía mantener la velocidad mínima necesaria para maniobrar ante la furia del mar. El temporal, insaciable, castigaba al navío. Las calderas no aguantaron; la comunicación con tierra se esfumó; el agua invadió los compartimentos; y el desequilibrio de pesos selló el destino del buque. Tras 18 horas de resistencia, el dragaminas se rindió al mar embravecido alrededor de las 18:30 h.

Monumento a la tragedia del Guadalete
Monumento en recuerdo de la tragedia del 'Guadalete' / S.I.

Aunque barcos acudieron en su rescate, como el ferry 'Virgen de África' y el mercante italiano 'Podesta', el precio fue desgarrador: de 78 hombres, solo 44 fueron rescatados con vida. Los cuerpos de 11 de los 34 desaparecidos fueron recuperados, dejando una amarga herida en la memoria naval española.

El naufragio del 'Guadalete' no solo es una tragedia de vidas perdidas, sino una lección de la implacable fuerza de la naturaleza y las fragilidades humanas frente al destino.