"El número de viajeros que han hecho uso de la infraestructura hotelera local desciende un moderado 0,8 por ciento, con el consiguiente impacto en las pernoctaciones que disminuyen un moderado 5,2 por ciento en el periodo enero-septiembre” recoge el texto de los Presupuestos Generales de la Ciudad para 2025 citando la actividad registrada durante 2024 en el sector hotelero local, que tiene ahora en el horizonte la subasta para la gestión del hotel muncipal.
Por más esfuerzos que ha puesto el área de Turismo en tratar de levantar la llegada de turistas peninsulares, asumiendo incluso los costes de traer grupos y alojarlos en el hotel municipal, la realidad es tozuda. “El número de viajeros residentes en España cae con fuerza, un 13,2 por ciento, mientras que, por el contrario, los residentes en el extranjero aumentan un 28,7 por ciento (…) el sostenimiento de la actividad hotelera viene ahora, al contrario que hace apenas un par de años, de los residentes en el extranjero y ello a pesar de dos referencias con impacto; la una es la situación fronteriza, la otra es que todo ello se produce en una situación de precios superior a la inflación”.
Pero esa buena nueva del otro lado de la frontera es un incremento sobre la escasez. En las cuentas cerradas de 2023 el informe del gerente recoge que la afluencia desde Marruecos “alcanzó niveles muy por debajo de los datos que se manejaban antes de la pandemia. El flujo de turistas marroquíes que pernoctaban en Ceuta avanzó de forma lenta y progresiva. La media de porcentaje de habitaciones ocupadas por clientes de este tipo, en fin de semana, se situó por debajo del 30 por ciento del total”.
En 2024 el hotel municipal siguió con su declive. Pero aún así, la Ciudad aspira a quitarse de encima la gestión y hacer caja, a razón al menos de 318.000 euros anuales en concepto de canon arrendaticio, que es el precio de salida en la subasta pública que ha aprobado este viernes el Consejo de Administración.
Un precio que se actualizará cada año según el IPC con un tope del 3 por ciento, ya se para arriba o para abajo. Y que en realidad incluye el compromiso de adelantar cerca de 2,6 millones de euros durante los tres primeros años en inversión a realizar en el hotel. Tanto así que el concurso incluye hasta los pliegos técnicos de las obras a realizar.
No son cuestiones menores, se requiere cambiar todo el sistema de luces y todo el sistema de climatización, tanto de frío como de calefacción. Obras que conllevarán el derribo de algunos techos y su reposición, y que obligarán casi con seguridad a que quien explote la instalación no pueda disponer durante largos periodos de la capacidad total de habitaciones. Casi lo de menos porque ningún mes de 2023, por ejemplo, la ciudad rebasó el 76 por ciento de ocupación y la mayoría de los meses se quedó entorno al 50 por ciento o por debajo.
Eso sí, como en los alquileres entre particulares hay una especie de periodo de carencia. Bonificación se estipula en los pliegos. Desde el primer mes el futuro explotador del hotel tendrá que abonar el alquiler, es más, antes incluso de hacerse cargo de la gestión tendrá que depositar una fianza de unos 30.000 euros, variable en función de la oferta ganadora, si la hubiera. Porque en realidad descontarse la inversión de 2,6 millones de euros del alquiler penaliza. Esa parte del concurso vale 40 puntos y sólo se puede llega a la máxima puntuación si se renuncia a cualquier tipo de compensación vía bonificación.
Y a partir de ahí, empezará a sumar gastos. Los del personal y probablemente los de la empresa de Recursos Humanos a la que contrate para hacerse con prontitud con una plantilla capaz de sacar adelante el servicio de hotel y de restauración, dado que el personal del Puerta de África no se subroga. La Ciudad seguirá haciéndose cargo de ellos dentro de la misma sociedad, convertida desde 2022 en medio propio a la que se le pueden pedir encargos. Aunque el máximo responsable político de la instalación ha afirmado públicamente que dará facilidades y garantías a aquellos trabajadores que quieran optar por seguir trabajando para el nuevo gestor.
Así las cosas, las cuentas del hotel de los últimos años constatan además un incremento en los gastos, más allá del personal que rondó en 2023, los 2,2 millones de euros en nóminas. Subieron los gastos generales de explotación en parte por el alza del precio del petróleo y el gas y de la luz. Pasaron de 479.559 euros a 733.792,18 euros.
A esos 733.792 euros que la inflación ya habrán hecho subir a día de hoy, el hotel sumó otros 421.076 euros en aprovisionamientos durante 2023 y eso a pesar de que se quedó sin restaurante el 2 de septiembre. Y queda en realidad la partida de costes más abultada en un negocio de este tipo la del personal. A cierre de 2023, el hotel tenía 35,6 jornadas de personal operario y 17,4 del de administración. En total 53 jornadas completas. Este viernes Cecchi ha cifrado la plantilla en 43 personas.
Habrá quién eche la culpa a la gestión pública de que las cifras hayan conducido a la quiebra y a la externalización al hotel municipal. Lo cierto es que parece difícil que las cuentas cuadren. En 2023 la empresa perdió 1,2 millones de euros. Que en parte justificó y excusó por el incendio. Hasta el incendio todo iba rodado y después del incendio todo volvió a torcerse parecen justificar diferentes textos e informes. La realidad es que en 2022 sin llamas de por medio del hotel presentó pérdidas por 1,2 millones; en 2021 por 1,072 millones; en 2020 por 1,044 millones; y en 2019 (antes de la pandemia) por 364.870,74 euros.
Y es que las ventas no alcanzaron ninguno de esos ejercicios para pagar los costes. En 2023 en habitaciones se facturó 1 millón de euros, por los 993.000 del ejercicio 2022. En venta de comida y bebidas 590.409 euros en 2023 por los 695.436,87 euros de 2022. En un año electoral, que se reseña incluso en la propia memoria de las cuentas, el alquiler de los salones generó 24.249,49 euros, mejoró la cifra de 2022 en apenas 600 euros, a pesar de que desde septiembre esa actividad se redujo a casi cero. Pero tampoco parece una mejoría grande si se tiene en cuenta que día sí y día también algún partido político alquilaba uno o varios salones.
En total, en 2023 el hotel facturó 1,6 millones de euros por los 1,7 de 2022. Es un año anómalo por el incendio, pero en el propio informe de las cuentas cerradas se deja claro que aún habiendo funcionado esos últimos 4 meses del año a pleno rendimiento no se habrían alcanzado los 2,5 millones de ventas del año 2019. Una cifra con la que parece muy difícil aún así poder capear los costes de funcionamiento para quien lo gestione si se tiene en cuenta que a diferencia de la sociedad Puerta de África tendrá que sumar a los costes habituales un alquiler que de salida como mínimo será de 318.000 euros anuales. Incluso reduciendo la carga de los costes laborales a la mitad de lo que soporta la sociedad actualmente, algo que parece como poco complicado, los costes de quien gestione la instalación van a sobrepasar muy holgadamente los 2,5 millones de euros si se computan y prorratean los 2,6 millones de inversión a asumir.
Coyuntura turística
¿Es posible llegar a niveles de facturación que rentabilicen la explotación? La coyuntura turística es la que es. En Ceuta, el Instituto Nacional de Estadística situó en 2023 la ocupación media anual de habitaciones en el 52 por ciento. Ni en julio ni en agosto la ciudad se llenó. Fueron los mejores meses y se registraron ocupaciones medias del 61 y el 76 por ciento. Meses como marzo se bajó al 38 por ciento, a pesar de la Cuna de la Legión. Tampoco abril con la Semana Santa fue mejor, 53 por ciento. El boom turístico de los últimos años no llega a la ciudad.
La ciudad comenzó 2023 con 426 habitaciones disponibles y lo cerró con 394, según la misma encuesta del INE. En 2019 no tenía más, eran 399 al inicio del año y fueron 409 al final. La ocupación estuvo entonces en el 60 por ciento de media. Aquel año los establecimientos abiertos pasaron de 13 a 11. Al final de 2023 quedaban 10 abiertos.
Y eso sin tener en cuenta que aunque tarde, empiezan a florecer en Ceuta ofertas de habitaciones de particulares en Airbnb y que la regulación de estos alquileres turísticos ni tan siquiera está en el debate público ni de pasada.
Ni bonificando a los no residentes los barcos y los helicópteros se ha conseguido mejorar la cifra de pernoctaciones de la península, como constataban los Presupuestos para este 2025 en base a los datos de enero-septiembre. Y la frontera tampoco parece tener un horizonte en el que esperar una afluencia más masiva de viajeros marroquíes. De momento siguen sin poder llevarse compras.
Y conviene tener en cuenta otra cuestión. El restaurante del hotel hasta que ardió funcionaba y aportaba una parte interesante de la facturación. Parte de su éxito estaba como se ha reprochado muchas veces en el sector hostelero en sus precios bajos para materias primas de calidad, poniendo probablemente en juego la rentabilidad de su operativa, algo que no pesaba cuando era público porque al final la Ciudad Autónoma ponía lo que faltaba, más de 7 millones en 5 años para todo el hotel. Pero eso sería insostenible para un gestor privado.
Quién se haga cargo de la gestión del hotel, tendrá que arrancar de cero el restaurante, ganarse o perder prestigio y fama y atraer a clientes casi desde cero. Poco probable por tanto alcanzar, al menos los primeros años niveles de facturación similares.