Barriada

Hamido Mohamed: "Vivas nos falló. Ahora queremos hechos; las palabras se las lleva el viento"

photo_camera La rampa está bloqueada por el vehículo

El presidente de la asociación de vecinos  de Hadú denuncia el estado de abandono en el que se halla sumida la barriada

Abandonados, así se sienten los vecinos de Hadú-San José, una de las barriadas más populosas y segunda zona comercial de la ciudad. Lejos de la imagen de limpieza que da la avenida Teniente Coronel Gautier, callejeando encontramos otra realidad: escombros en cada esquina, calles estrechas con coches aparcados de cualquier manera, suciedad, ratas  y malos olores. El presidente de la asociación de vecinos, Hamido Mohamed, asegura estar harto de denunciar y de pedir más presencia policial. “En el mercado solo hay un policía local que desaparece cuando se cierra el mercado. Hay mucha inseguridad de noche y no vemos ni un coche patrulla. Últimamente está habiendo muchos robos. Llevo 61 años viviendo en la barriada y nunca había pasado algo así”, explica Mohamed, quien pide más policía sobre todo a la salida de los colegios. “En la parada de autobús del mercado a la hora de comer se juntan muchísimos estudiantes que hasta tiran huevos a la gente o a los coches”.

Comenzamos nuestro paseo con Frugui. Desde la calle Comandante de la Rubia bajamos hacia Huerta Téllez. Tenemos que ir por la carretera ya que los coches sobre la acera nos impiden el paso.  Callejeamos por un laberinto de calles sucias, “solo hay un barrendero para toda la zona que lógicamente no da abasto”. Moverse por estas calles con una silla de ruedas o un carrito de bebé es misión imposible. Las escaleras son interminables y no hay ni una sola rampa y donde las hay no sirven para nada. “¿Qué sentido tiene poner una rampa al final de una calle que da a un descampado?”, se pregunta Frugui. Pero este no es el único sinsentido de la barriada. Junto al colegio Severo Ochoa hay una plaza a tres alturas con escaleras y rampa pero de nada sirve porque “el único acceso a esta plazoleta es una escalera empinadísima y sin rampa”.

La estrechez de las calles y los coches mal aparcados suponen un grave problema para que los servicios de emergencia pueden acceder. “A los enfermos tenemos que sacarlos en volandas entre los vecinos porque las ambulancias no pueden llegar”, añade el presidente de la barriada, que está cansado de “estar todo el día llamando y denunciando y que nadie haga nada. Ya no me creo nada de lo que me dice el Gobierno. El presidente Juan Vivas ha fallado a los vecinos de Hadú. Ahora queremos hechos que las palabras se las lleva el viento”.

Llegamos a Huerta Tellez mientras nos cruzamos con una docena de gatos que rebuscan en las basuras. “Aquí lo tienes. Unos pisos sin terminar y con una zona abandonada que se podría aprovechar para crear un vial desde la calle principal hasta esta zona y evitar a los estudiantes del Clara Campoamor o del Severo Ochoa dar toda la vuelta por la Cuesta Parisiana. Para lo único que sirve este descampado es para tirar todo tipo de escombros y suciedad”.

Escombros no faltan en las calles interiores de la barriada. Cualquier esquina es buena para dejar un colchón, una lavadora o una pila de ladrillos. Y un punto idóneo para esto es la plaza Nicaragua. Una plaza inacabada que “solo sirve para acumular basura y aguas estancadas. En verano no podemos abrir las ventanas de la cantidad de moscas que hay en el descampado y por las calles hay hasta ratas”, relata a Ceuta Actualidad una vecina de la zona, que apuesta por darle vida a la plaza, “ponerla bonita, asfaltarla, terminar el aparcamiento y limpiarlo todo porque esto es un asco”.

Desde la asociación de vecinos se quejan de la falta de zonas verdes y de parques infantiles. “No hay espacio para el ocio de nuestros niños, ni tenemos un local social, ni un polideportivo. No hay alternativas para los jóvenes de la barriada que se dedican a sujetar las paredes todo el día”, explica el presidente, al tiempo que apuesta por instalar en la barriada algunos servicios municipales para facilitar a los vecinos el pago por ejemplo de la luz o el agua. “Ya tenemos Correos y el Registro en el Morro pero sería bueno tener oficinas aquí de otros servicios y así se descongestionarían los del centro”.

Mohamed aprovecha la ocasión para denunciar la baja subvención que reciben de la Ciudad. “Recibimos 1.200 euros al año cuando hay otras asociaciones que no hacen absolutamente nada y reciben muchísimo más dinero. Con esta cantidad no podemos hacer nada y encima te piden un camión de papeles para justificar los gastos. En la última fiesta de la espuma me dijeron que el agua y los bocatas que se dieron a los niños no me los iban a pagar”.

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