Políticas de bienestar animal

Crematorio de mascotas en Ceuta: el año termina con el proyecto “muy avanzado”, pero aún sin fechas

El crematorio de mascotas en Ceuta se ha convertido en uno de los asuntos que más presión ciudadana ha generado a lo largo de 2025. Aprobado en el Pleno y asumido como compromiso por el Gobierno, el proyecto termina el año sin plazos y sin información concreta

perros

El balance de 2025 en torno al crematorio de mascotas en Ceuta deja un escenario dual: por un lado, avances administrativos y un proyecto que el Gobierno da por encarrilado; por otro, la persistente sensación ciudadana de espera. Tras la aprobación plenaria en abril y el compromiso de que el servicio estaría operativo antes de que finalice la legislatura, el año concluye sin obras visibles ni una fecha de apertura definida.

La Ciudad Autónoma de Ceuta mantiene que el proyecto sigue adelante. La consejera de Sanidad, Nabila Benzina adelantaba hace unos meses que podría ubicarse en las naves del Tarajal y que el Ejecutivo trabaja con una empresa privada dispuesta a explotar el servicio. Según explicaba, el anteproyecto ya ha sido presentado y se han cursado solicitudes de habilitación tanto a Medio Ambiente como a Sanidad.

Está muy avanzado”, subrayaba Benzina ante los medios, insistiendo en que disponer de un crematorio para animales es “un objetivo de esta legislatura”. La consejera ha defendido, además, que aunque la gestión sea privada, el funcionamiento no diferirá en lo esencial de una instalación pública y que cualquier deficiencia será corregida una vez entre en marcha “hasta que sea un proyecto del gusto de la ciudadanía”.

Mientras tanto, el Gobierno baraja una alternativa temporal: facilitar, a través de Sanidad Exterior, el traslado de los cuerpos de las mascotas a la Península para su cremación, con posterior entrega de las cenizas. Una vía que se presenta como solución provisional mientras se culmina la construcción del crematorio en la ciudad. “Hemos trabajado ambas posibilidades para ofrecer una alternativa antes de disponer del servicio propio”, ha explicado la consejera.

El retraso acumulado durante el año ha tenido, sin embargo, un fuerte impacto social. Casos como el de Blondi, la perra cuya familia se vio obligada a entregar su cuerpo como residuo por no existir otra opción legal, han vuelto a evidenciar una carencia estructural. Testimonios como el de su cuidadora —“son familia y se debe estar con ellos hasta tener un final digno”— reactivaron la presión de colectivos animalistas y devolvieron el debate a la agenda pública.

Esa presión se materializó en campañas de firmas, acciones simbólicas y exigencias políticas. El PSOE volvió a interpelar al Gobierno en la Asamblea y plataformas como DAUBMA reclamaron transparencia y gestión efectiva. La demanda dejó de ser solo animalista para convertirse en una reivindicación transversal, vinculada a la dignidad, la salud pública y el respeto a las familias.

El Ejecutivo pide ahora paciencia. Benzina insiste en que “hay voluntad y trabajo, no son palabras” y explica que la normativa obliga a ubicar este tipo de instalaciones lejos de zonas residenciales, razón por la que se ha optado por el Tarajal.

Así, 2025 se despide con el proyecto del crematorio de mascotas en Ceuta más definido que a comienzos de año, pero todavía pendiente de materializarse. El compromiso político está formulado; la ciudadanía, que ha sostenido la reclamación durante meses, espera ahora que 2026 sea el año en el que las palabras se conviertan, por fin, en un servicio real.