Editorial

Vox encalla en el espigón del Tarajal tras el portazo dado a la crisis por España y Marruecos

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photo_camera Espigón del Tarajal (C.A.)

La diputada por Ceuta, Teresa López, ha llegado a decir en el Congreso, de manera incomprensible, que "Marruecos mandó un ejército civil a Ceuta". Un país invasor no acuerda nada con su supuesto enemigo en cuatro días. 

España y Marruecos han alcanzado un acuerdo. Los migrantes que entraron a nado en Ceuta durante la semana serán repatriados. Ya lo están siendo, van 6.000, según cifras oficiales. Hasta el último adulto que haya cruzado a la ciudad bordeando cualquiera de los espigones volverá al país vecino. 

A partir de la buena sintonía lograda, ya se puede dialogar, que es lo que hay que hacer. En paz todos, mejor, aunque no le guste a Abascal, que se presentó a lo militar en Ceuta y se ha llevado un chasco. La decisión conjunta de España y Marruecos sobre las repatriaciones son un buen comienzo para recuperar el pulso a la diplomacia, perdido por la crisis, y al mismo tiempo ayudará a espantar el miedo que Vox ha transmitido a los ceutíes. 

En Vox han pretendido ser expertos en echar la leña al fuego, pero esta no ha ardido lo suficiente. Todo lo contrario, el Gobierno de España plantó cara a Marruecos, a su osadía, y se ha pronunciado con contundencia muy a pesar de los ultras. El acuerdo alcanzado por el Gobierno español con Marruecos, que ha confirmado Delegación, tranquilizará a la población, pero a Vox le rechina. No les vale porque el asunto no podrá seguir siendo utilizado con fines partidistas.  

Vox ha apostado por criminalizar a las personas que han llegado, que poca o ninguna culpa tienen de la crisis. Vox quería la guerra diplomática, el enfrentamiento y, sobre todo, acabar pareciendo el salvador de una soberanía que durante el tiempo que el partido existe nunca se ha puesto en entredicho. 

Eso sí, el jefe Abascal ha intentado abatir moralmente a una parte de la población española de Ceuta, a los vecinos de la comunidad musulmana, a quienes ha tildado de quintacolumnistas, o sea, de infiltrados y traidores.  

La diputada por Ceuta, Teresa López, no podía ser menos y se ha lucido en las últimas horas en el atril del Congreso: "Nos ha invadido un ejército civil", ha dicho tan campante, y ha culpado a los medios de comunicación de mostrar el lado humanitario de la crisis. ¡Qué gran desvergüenza y que falta de humanidad hay que tener para aseverar que no hay personas que lo hayan pasado mal!. Y si se hubieran ahogado, ¿cómo hubiera reaccionado Vox?. Seguramente hubiera afirmado que ese ejército de jóvenes civiles fue mal preparado para el combate. Que se sepa hasta ahora, dos personas han fallecido. 

La tranquilidad de Ceuta y los ceutíes, gracias a este primer gran acuerdo del Gobierno de España con Marruecos tras la crisis, es una mala noticia para Abascal y sus criaturas, esas que se creen tan perfectas como el Padre celestial (con perdón), cuando realmente son seres que hoy están apagados porque en la ciudad empieza a soplar la calma. 

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