Carmen Cabestany: "Luchamos contra un enemigo invisible"

La presidenta de NACE participa en Ceuta en una jornada formativa sobre acoso escolar organizada por FAMPA 4 Culturas, en la que se reclama mayor conciencia, formación y coordinación para frenar el acoso escolar y el ciberacoso 
Carmen Cabestany, durante la charla organizada por FAMPA 4 Culturas en su sede / E. Arteaga
photo_camera Carmen Cabestany, durante la charla organizada por FAMPA 4 Culturas en su sede / E. Arteaga

La sede de la asociación FAMPA 4 Culturas acogió ayer miércoles una charla-coloquio que sirvió de antesala al simposio que hoy ha reunido en la Sala de Grados del Campus Universitario de Ceuta a profesionales y jóvenes comprometidos con la prevención del acoso escolar. Una de las protagonistas de estas jornadas ha sido Carmen Cabestany, presidenta de la Asociación No al Acoso Escolar (NACE), docente de secundaria y autora del libro 'El bullying es cosa de todos'.

 

Jornada 'El papel clave de los profesionales en la detección e intervención del bullying', de FAMPA 4 Culturas / E. Arteaga
Jornada 'El papel clave de los profesionales en la detección e intervención del bullying', de FAMPA 4 Culturas / E. Arteaga

 

Este miércoles Cabestany ya ofrecía un testimonio directo, conmovedor y profundamente crítico sobre las carencias estructurales y formativas que, a su juicio, siguen perpetuando la invisibilidad del acoso escolar. Refiriéndose al bullying como un "enemigo invisible", por los factores que le rodean, abordó el acoso escolar con dureza, tratándose, así, de una "lucha" constante que abarca todos los ámbitos de la sociedad en los que los jóvenes se ven incluidos. 

Su intervención marcó el tono del encuentro que hoy, jueves, ha congregado a estudiantes, familiares, docentes, profesionales de diversos ámbitos y representantes institucionales para reflexionar en torno al papel clave que desempeñan los distintos actores en la detección e intervención ante el bullying.

“No se ve porque no se habla”

“¿Cómo vas a luchar contra algo que no conoces?”, se preguntaba Cabestany. Su denuncia fue directa: magisterio, psicología y pedagogía apenas incluyen formación sobre acoso escolar. “Un psicólogo que no sabe de bullying puede llegar a decirle a una víctima: ‘no les hagas caso, que se cansarán’”, señaló. Un consejo que, en muchos casos, puede empujar a niñas y niños a la desesperación más absoluta.

La presidenta de NACE alertó del desconocimiento que impera incluso entre quienes se dedican profesionalmente al trato con menores. “En las reuniones de claustro, cuando llega el Día del Acoso Escolar, hay silencio sepulcral. Como si fuera un tema incómodo, invisible, que no toca abordar”, lamentó. Por eso, Cabestany insistió en que esta batalla solo puede ganarse con “conciencia y consciencia”: ser conscientes de la magnitud del problema y tener la conciencia moral de actuar ante él.

Una red sin formación

La intervención de Carmen Cabestany fue también una exposición sistemática de los fallos de una red de protección que, según dijo, debería articularse entre los ámbitos educativo, sanitario, institucional y familiar, pero que a menudo resulta ineficaz o inexistente. Desde profesorado que desconoce las señales del acoso, hasta pediatras que no saben interpretar los síntomas psicosomáticos de un niño, pasando por madres y padres que no hablan de bullying con sus hijos por falta de herramientas o miedo a que se les tilde de sobreprotectores.

“El desgaste psicológico en las familias es brutal”, subrayó Cabestany, quien también se mostró crítica con la falta de atención psicológica especializada en muchas ciudades, incluida Ceuta. “Una criatura con riesgo de suicidio no puede ser atendida como un adulto, ni medicada sin acompañamiento”, insistió, haciendo hincapié en la necesidad de recursos específicos en salud mental infantil y juvenil.

Una jornada para sumar herramientas

La jornada de este jueves —titulada El papel clave de los profesionales en la detección e intervención del bullying— ha sido organizada por la asociación FAMPA 4 Culturas y se ha desarrollado de 10:00 a 13:30 horas, con un enfoque eminentemente práctico. El programa ha incluido dos ponencias principales: una a cargo de la psicóloga sanitaria Ana Herrera Ruiz, que ha presentado el “Programa de prevención e intervención en bullying y ciberbullying en Ceuta”, y otra impartida por la propia Carmen Cabestany, centrada en el trabajo de la asociación NACE y en cómo afrontar el acoso desde una perspectiva integral.

Ambas intervenciones han servido para conectar el diagnóstico expuesto ayer por Cabestany con la necesidad de seguir generando propuestas concretas. Tal y como expresó la docente, “la formación sobre bullying no puede ser solo teórica", haciendo alusión a la necesidad de autocrítica y práctica. En este sentido, no dudó en mencionar que los profesores necesitan "herramientas, pautas claras y experiencias reales para saber cómo actuar”.

 De víctimas invisibles a ciudadanos implicados

Uno de los grandes valores de esta jornada ha sido la implicación activa de jóvenes ceutíes que han asistido a la jornada. FAMPA 4 Culturas ha querido remarcar que estas acciones no son puntuales, sino parte de una estrategia a largo plazo que busca romper el silencio en torno al acoso escolar, generar conciencia en todos los ámbitos y construir redes de protección eficaces. FAMPA 4 Culturas habla de que el abordaje del acoso "se debe llevar a cabo desde un enfoque multidisciplinar", en el que todos los agentes que intervienen "sean piezas claves para abordar el problema".  En esa línea trabaja también NACE, una asociación que no solo atiende a víctimas y familias, sino que también forma a docentes, fuerzas del orden y personal sanitario, y participa en proyectos de ámbito nacional y europeo.

“¿Y si fuera tu hijo?”

“Cuando al final de una formación una maestra se me acerca con lágrimas en los ojos y me dice ‘madre mía, ahora me doy cuenta de que he dejado desasistido a un alumno’, ahí sé que hemos llegado”, confesó Carmen Cabestany. Su relato, respaldado por casos reales y cifras alarmantes, ha logrado remover conciencias, sacudir inercias y provocar reflexión.

El mensaje que deja esta jornada en Ceuta es claro: el bullying no es una chiquillada, ni una cuestión solo de la escuela. Es un problema estructural que atraviesa a toda la sociedad y que solo se puede combatir desde la formación, el compromiso y la acción conjunta.