La ONCE y el Ministerio de Educación mantienen el modelo inclusivo: 31 alumnos con discapacidad visual grave en Ceuta seguirán el currículo en aulas ordinarias con braille y apoyos especializados
Treinta y un estudiantes ciegos o con discapacidad visual grave de Ceuta se preparan para iniciar el curso escolar en aulas ordinarias. Lo hacen en el marco del modelo inclusivo que impulsa la ONCE junto al Ministerio de Educación, donde el 99% del alumnado con estas características en España comparte pupitre con compañeros sin discapacidad visual.
En total, son 7.250 los estudiantes ciegos escolarizados en el país, 1.721 de ellos en Andalucía, Ceuta y Melilla. La cifra refleja la dimensión de una red de apoyo que se traduce en una idea: la inclusión educativa no es un eslogan, sino una práctica diaria.
El braille, un puente hacia la igualdad
Para los alumnos ciegos, el acceso al currículo pasa por el braille. Este sistema de lectoescritura, que cumple 200 años, sigue siendo la herramienta que garantiza la autonomía en la lectura, la escritura y el aprendizaje. En Ceuta, su uso se convierte en indispensable para que estos 31 estudiantes puedan avanzar en igualdad de condiciones.
La ONCE recuerda que el braille no solo es un código: es una puerta abierta a la cultura, al desarrollo personal y a la participación activa en la vida escolar y social. Desde los libros de texto transcritos por el Servicio Bibliográfico hasta los mapas en relieve o las maquetas 3D, cada recurso persigue el mismo objetivo: que ningún alumno quede atrás.
Aprender desde la infancia
El método “Braitico” es una de las apuestas de la ONCE para introducir el braille desde los primeros años. Con cuatro módulos, combina la manipulación táctil con el contacto temprano con la tecnología, buscando consolidar no solo la velocidad lectora, sino también la comprensión.
En los centros, la adaptación también se traduce en detalles prácticos: rotulación en braille en espacios comunes, materiales accesibles y juegos diseñados para favorecer la autonomía. Todo ello contribuye a normalizar la presencia del braille como un recurso más, al mismo nivel que la tinta.
Profesionales detrás de cada alumno
El éxito de este modelo inclusivo descansa en equipos especializados. En Ceuta, como en el resto del país, maestros, psicólogos, trabajadores sociales, instructores de braille y de tiflotecnología, además de mediadores para el alumnado con sordoceguera, acompañan a estudiantes y familias en el proceso educativo.
Más de 400 profesionales en toda España integran esta red, 124 de ellos en Andalucía, Ceuta y Melilla. Su papel va más allá del aula: asesoran a docentes, diseñan estrategias y garantizan que cada alumno disponga de las herramientas necesarias para seguir el currículo en igualdad de oportunidades.
Una vuelta al cole distinta, pero inclusiva
La presencia del braille en la vida escolar ceutí no es un añadido, sino un requisito para que la inclusión sea real. Este inicio de curso lo confirma: 31 estudiantes que afrontan septiembre con los mismos nervios y expectativas que cualquier otro compañero, con un soporte adaptado a sus necesidades y un horizonte común: la igualdad de oportunidades.