El cierre de la copistería del campus universitario genera críticas y preocupación entre los estudiantes

Jóvenes por la Dignidad denuncia la falta de compromiso del Ejectuivo y la Universidad de Granada tras la clausura de un servicio esencial para el alumnado
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photo_camera UGR / Archivo

La sección joven del Movimiento por la dignidad y la Ciudadanía (MDyC), conocida como Jóvenes por la Dignidad, ha alzado la voz ante lo que considera un nuevo golpe a los derechos de los estudiantes de Ceuta: el cierre de la copistería del campus universitario. Este servicio de reprografía, catalogado como "único y esencial", representaba una herramienta básica para el día a día del alumnado. 

Desde el colectivo han manifestado su descontento, destacando la importancia de la educación como el "mejor ascensor social" y criticando decisiones como esta, que ponen en jaque un pilar fundamental para el progreso de los jóvenes. "La juventud está condenada a ser una generación sin herramientas para avanzar", afirma el comunicado. 

La polémica se centra en la falta de renovación del contrato del servicio de reprografía, una situación que, según JxD, se podría haber evitado con un mayor compromiso por parte del Ejecutivo local y la UGR. "No se trata de problemas insalvables, sino de la incapacidad de ambas partes para alcanzar un acuerdo que permita renovar el contrato y garantizar un recurso imprescindible" aseguran. 

Este nuevo revés se suma a una lista de desafíos que los estudiantes han enfrentado en los últimos años, como la lucha por una cafetería adecuada en el campus. En este contexto, Jóvenes por la Dignidad recalca que la "educación es clave para construir una sociedad más justa e igualitaria" y no debería verse afectada por la "desidia y la falta de voluntad " de las autoridades responsables. 

El colectivo exige una solución inmediata para garantizar la continuidad de este recurso básica advirtiendo que la situación actual solo conduce al deterioro de las condiciones educativas. Con tono irónico, concluyen: "Si esto sigue así, lo único que va a funcionar en el campus será el ascensor".

Este cierre ha encendido las alarmas sobre el futuro de los servicios estudiantiles en la ciudad, pues pone en evidencia la necesidad de una gestión más eficiente y comprometida con las necesisades del alumnado.