El Salón de Grados del Campus Universitario de Ceuta fue el escenario el 25 de febrero del I Encuentro de Ciencia Ciudadana en Ceuta, una cita que, más que un evento al uso, funcionó como un laboratorio improvisado donde universidad, instituciones y ciudadanía tantearon cómo construir conocimiento de otra manera.
Un arranque que dejó claro el rumbo
Sandra Haro Márquez, Esteban Romero Frías y Fernando Trujillo abrieron la jornada sin grandes discursos, pero con una idea insistente: Ceuta necesita un modelo de ciencia abierta, pegado al territorio y con la gente dentro, no mirando desde fuera. La referencia a las estrategias europeas de innovación social y digitalización no sonó a trámite, sino a brújula.
La experiencia que viene del sur
La ponencia marco la protagonizó Ana Villaescusa, conocida por su trabajo al frente de Diverciencia en el Campo de Gibraltar. Su mensaje fue directo: la ciencia se vuelve de verdad pública cuando el ciudadano deja de ser espectador y pasa a formar parte del experimento. Esa fórmula, que en Algeciras ha convertido la feria científica en un referente andaluz, resonó con fuerza entre los asistentes ceutíes.
Ceuta mirando hacia Europa
El encuentro no se quedó en lo local. Desde Medialab UGR se recordó que la ciencia ciudadana no es una moda aislada, sino un movimiento conectado con redes europeas que trabajan en participación, inteligencia artificial y transformación territorial. Proyectos vinculados a sostenibilidad, digitalización y gobernanza participativa situaron a Ceuta dentro de un mapa más amplio, donde la ciudad puede jugar un papel real.
Conversaciones que se desbordaron
El programa incluía una dinámica tipo World Café, con mesas temáticas sobre Educación, Tecnología y Bienestar, Territorio y Comunicación. Pero la mañana tomó otro rumbo: el debate fluyó tanto en el plenario que nadie quiso cortarlo. Las intervenciones se encadenaron, se cruzaron y acabaron dibujando un diagnóstico compartido sobre lo que la ciudad necesita para impulsar una ciencia más abierta.
La IA, tomando notas en tiempo real
En coherencia con la Cátedra de IA, un sistema de inteligencia artificial fue recogiendo y sintetizando las ideas que surgían. Las conclusiones aparecían proyectadas casi al instante, lo que ayudó a ordenar consensos y a perfilar una primera hoja de ruta.
Un cierre con tareas pendientes
La consejera Kissy Chandirimani clausuró el encuentro subrayando que este tipo de espacios no pueden ser excepciones, sino puntos de partida. Y la jornada dejó dos compromisos claros: redactar el Manifiesto de Ciencia Ciudadana de Ceuta y poner en marcha la I Feria de la Ciencia de Ceuta, pensada para escolares, jóvenes y adultos.
El 25 de febrero no fue solo una fecha en el calendario universitario. Fue el inicio de un proceso que aspira a abrir ventanas, sumar voces y situar a Ceuta en una red de innovación social que ya tiene próxima parada: el 14 de abril en Melilla.