Migración y seguridad en Ceuta

Cristina Pérez: “Hemos convertido el Estrecho en un cementerio”

La delegada del Gobierno analiza un inicio de año marcado por la presión migratoria y el refuerzo de la Guardia Civil con la nueva USECIC, aclarando que la nueva USECIC no sustituirá a los GRS

Cristina Pérez, delegada del Gobierno en Ceuta/ S.I.
photo_camera Cristina Pérez, delegada del Gobierno en Ceuta/ S.I.

La Delegación del Gobierno afronta 2026 con una agenda cargada de desafíos en materia de seguridad, inmigración, sanidad y educación. Cristina Pérez desgrana, en u las prioridades de su departamento para el nuevo año, un contexto que sirve de marco a esta serie de tres artículos en los que analizamos, por bloques, los principales retos que marcarán la gestión del Ejecutivo central en Ceuta.

El año apenas ha empezado y el perímetro fronterizo de Ceuta vuelve a ser un termómetro implacable. La borrasca Francis, el viento y el mar embravecido no han frenado los intentos de entrada de inmigrantes a la ciudad. Tampoco el refuerzo policial ni la colaboración con Marruecos. En las últimas horas, 38 personas lograron cruzar por el perímetro fronterizo. Otras no tendrán la misma suerte. Los cadáveres que aparecen en la costa —“46 en 2025”, lamenta la delegada del Gobierno, Cristina Pérez— siguen recordando que el Estrecho es, para muchos, la última frontera entre la vida y la muerte.

Pérez habla con la serenidad de quien conoce bien el terreno y con la crudeza de quien no quiere maquillar lo evidente. La presión migratoria, explica, llega por dos vías: el mar, donde predominan jóvenes magrebíes que se lanzan a la oscuridad con lo puesto, y la valla, donde grupos subsaharianos buscan una oportunidad que no encuentran en sus países de origen. “No tienen nada que perder —insiste—. Lo único que arriesgan es lo más valioso que tienen: su vida”.

El temporal ha complicado aún más la respuesta. No por falta de medios, recalca, sino porque “hay noches en las que el viento y la lluvia hacen imposible llegar a tiempo”. Aun así, reivindica el trabajo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, y también los efectivos policiales del país vecino, “que está haciendo un trabajo encomiable para preservar la seguridad del perímetro y del mar”.

La delegada reconoce que algunas entradas se han producido, pero subraya que muchas otras se han evitado. Y pone el foco en lo que ocurre después: la acogida. Con el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) por debajo de los niveles del verano, asegura que ahora es posible ofrecer una atención más digna a quienes llegan exhaustos, hambrientos y con historias que nadie querría vivir.

“Seguiremos reforzando el vallado y el mar, pero contra el hambre es muy difícil luchar”, admite. Y vuelve a esa frase que repite a su equipo: “Hemos convertido el Estrecho en un cementerio”. No lo dice para dramatizar, sino para recordar que detrás de cada cifra hay una vida perdida. La última, hace escasos días.

Una nueva unidad para reforzar la seguridad

En medio de este escenario, la Guardia Civil se prepara para incorporar una nueva pieza: la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC), creada en octubre y ahora en fase de selección de personal. Pérez confirma que el proceso avanza y que la comandancia contará con este refuerzo permanente.

Eso sí, se apresura a aclarar un punto que ha generado dudas: la USECIC no sustituirá a los GRS. “Los GRS van a seguir viniendo. Esta nueva unidad no viene a reemplazar nada, sino a complementar”, recalca. La idea es que Ceuta disponga de un equipo propio, estable y permanente, capaz de responder con rapidez ante situaciones que requieran una actuación inmediata, sin depender exclusivamente de las rotaciones de los grupos desplazados.