A unas horas del comienzo de este lunes 30, fecha fijada por los promotores de una nueva entrada irregular de personas a través de la frontera de Ceuta, las autoridades y la población ceutíes aguardan el momento sin hacer alarde de gran inquietud. La experiencia del pasado día 15, cuando, convocados por mensajes lanzados a través de las redes sociales, 3.000 personas se concentraron en la vecina Castillejos con el propósito de acceder simultáneamente a la ciudad, parece ofrecer cierta tranquilidad a los inquilinos de la Delegación del Gobierno. Marruecos desplegó un gran dispositivo en su lado de la frontera que evitó que se produjera ni una sola intrusión en Ceuta.
Esta serenidad también alcanza al Gobierno de la Ciudad. Su portavoz, Alejandro Ramírez, mostraba su convicción de que, de resultar necesario, la coordinación entre las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes será tan fluida como se demostró el pasado día 15.
El origen de estos movimientos populares que alientan a la emigración a los jóvenes marroquíes hay que buscarlos en la desafección de una amplia masa de población que en el país vecino contempla cómo sus responsables públicos han hecho bien poco por ofrecer un futuro a sus ciudadanos.
Un indicador de este descrédito de la clase política marroquí lo ofrecen los datos recientemente publicados por el Afrobarómetro, un instituto de opinión panafricano no partidista. Según sus revelaciones, dadas a conocer el pasado junio, el 55% de los jóvenes marroquíes de entre 18 y 29 años se ha planteado alguna vez abandonar el país. El 35% del conjunto de la población ha albergado alguna vez esta idea. De todos aquellos que se han planteado la emigración, el 53% asegura que estaría dispuesto a hacerlo de manera irregular si fuera necesario.
Las motivaciones para la emigración incluyen los factores económicos (45%), la búsqueda de oportunidades de formación (18%), el rechazo a la corrupción (15%) y las razones políticas (13%). El 11% desean salir de Marruecos para reunirse con sus familiares en el extranjero.
La mayoría de los potenciales emigrantes marroquíes elegiría como destino EEUU (26%), Francia o Canadá (23%), Italia o España (22%) y Alemania (19%).
Este panorama ha tenido su reflejo estas últimas semanas en la prensa marroquí, cuyas críticas al Gobierno han resultado llamativas. Y en algún detalle anecdótico, como el que subrayaba el periodista Ignacio Cembrero este fin de semana: en Fez han comenzado a aparecer carteles en los que se llama a los jóvenes a abandonar sus proyectos de emigración. Los lemas pretendidamente disuasorios son « Huir no resolverá tus problemas» y «Es tu patria la que te apoya en los momentos difíciles».
Mientras el descontento social se cuece en el país vecino, en España todo se contempla con una contenida preocupación. La delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez, confirmaba el pasado miércoles que la seguridad en la frontera se había intensificado con la llegada de refuerzos.