Marruecos aceptaría acoger a sus menores en el extranjero «desde mañana» si no fuera por las «lagunas» que advierte en la legislación de los países de la Unión Europea. Este es el argumento que el ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, esgrimió ayer en Rabat durante la rueda de prensa concedida tras la reunión que mantuvo con el presidente de Canarias, Fernando Clavijo.
Burita insistió en aseverar que las dificultades para repatriar a sus propios menores se encuentran en la normativa vigente en los países europeos, a los que emplazó a buscar una solución para lo que identificó como un problema. El ministro sostuvo, además, que estas «lagunas» generan un «efecto llamada» que beneficia a las redes de tráfico de personas.
«Estamos dispuestos a recuperar a todos los emigrantes irregulares que lo demuestren, pero ¿la otra parte está dispuesta a hacerlo?» aseguró Burita en alusión a la UE.
Con todo, el ministro relativizó el impacto sobre Europa de los flujos migratorios procedentes de África. Según mantuvo, ocho de cada diez africanos que emigran se quedan en países del continente y solo dos viajan a Europa.