La presión migratoria en Ceuta no da tregua, aunque la última madrugada se ha saldado con apenas dos entradas confirmadas en la ciudad. La niebla densa y el viento de levante, habituales aliados en los intentos de acceso irregular a través del Tarajal, volvieron a estar presentes durante la noche, pero fuentes oficiales insisten en que la situación en el lado ceutí ha sido “tranquila”.
Desde la Ciudad recuerdan que, aunque los intentos persisten, el balance semanal ha sido “relativamente calmado” en comparación con episodios anteriores. El pasado fin de semana, sin embargo, se contabilizaron varios centenares de intentos, sobre todo a nado y aprovechando la bruma característica de agosto.
Las autoridades matizan que las cifras de entradas solo se confirman una vez que los migrantes son identificados formalmente, por lo que los datos disponibles hasta el momento no permiten hablar de una noche de especial presión.
En paralelo, el sistema de acogida de menores migrantes continúa en situación crítica, con una sobreocupación del 414 % que mantiene al límite la capacidad de atención. La Ciudad Autónoma ha anunciado que los traslados comenzarán el 28 de agosto, con la previsión inicial de reubicar a unos 400 menores hacia otras comunidades.
Un verano más, la combinación de levante y niebla se convierte en un factor determinante para quienes arriesgan su vida en el mar, mientras Ceuta intenta contener la presión y reorganizar sus recursos de acogida.
